Jueves, septiembre 21, 2017
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A la caza de venezolanos

ECUADOR (O) | En el subsuelo de una reconocida universidad quiteña, ahí donde los espacios son destinados para el aparcamiento automotriz, varias personas se apuran a ofrecer el servicio de lavado para autos, su acento delata que no son ecuatorianos, les pregunto su origen y su respuesta al unísono es: “somos de Venezuela, un gusto”.

Por: Byron Quelal, columnista invitado (O)

Sus caras cansadas y a la vez con una tenue sonrisa hacen inevitable que les cuestione: ¿Hace cuánto tiempo están aquí? ¿Por qué han venido? No todos se animan a responder, pero me han dicho que hace cuatro meses han llegado, que han venido con el propósito de mejor sus condiciones de vida, además, uno es abogado, otro ingeniero, otro contador y que la crisis económica y política en su país cada día está peor.

Pero el hecho de que se encuentren fuera de Venezuela según me relata un profesional en el subsuelo de aquella universidad no quiere decir que se encuentren totalmente bien, en algo han mejorado, pero aquí se han encontrado con otras dificultades, la discriminación y los prejuicios por ejemplo son el calvario que actualmente les toca soportar.

Frases como: Los venezolanos nos están invadiendo, esto parece Venezuela y no Quito, ellos vienen a quedarse, los venezolanos parecen virus pues están por todas partes, venezolano si vienes a mi país no regales tu trabajo, primero son nuestros obreros  ¡Respeta!, hay que expulsarlos pues nos dejarán en la calle ya que se adueñarán de nuestros trabajos (como si la falta de empleo fuera culpa de ellos), estos venezolanos sí que dan miedo, sólo vienen a robar. Así es como se manifiestan los pensamientos en la calles de la capital ¡Qué pena!, queda claro entonces que el discurso de la hermandad latinoamericana es un declaración lírica, difícil de hacerla realidad.

Lo referido confirma que tenemos una frágil memoria, pues olvidamos el éxodo ocurrido en el año de 1999, donde nuestros compatriotas fueron expulsados de su tierra, nuestros migrantes indudablemente también fueron objeto de exclusión, segregación y calificativos negativos y  muy seguramente usted estimado lector en algún momento se habrá conmovido con tales ofensas, indudablemente en su corazón habrá despertado un sentimiento de indignación, por lo que es natural si en un cierto momento usted haya expresado solidaridad y rechazo a los malos calificativos hacia nuestro país y hermanos ecuatorianos.

En consecuencia hoy hago un llamado a  la reflexión y a ponernos en el lado del drama humano que por desgracia ha tocado a los hogares de nuestros paisanos venezolanos, migrar y dejar toda un vida atrás nunca es fácil, entonces no podemos recibirlos con desconfianza, no se puede con base al miedo precalificar a una persona sólo porque ignoramos sus costumbres, además recuerden que ellos así como nosotros buscan un progreso honesto, hacer más llevadera la vida, salir adelante. Ahora, si bien es cierto que se han cometido algunos delitos por parte de migrantes residentes en el país, no se puede generalizar la conducta de todos a cuenta del mal comportamiento de unos pocos, eso sería una flagrante injusticia hacia los migrantes que han venido a buscar mejores días para ellos y sus familias.

Por mi parte seguiré cosechando amigos llaneros, a los cuales les doy la bienvenida a este también su país,  propongo que usted haga lo mismo, porque caso contrario estaríamos inmiscuidos en una cacería bárbara y masiva de venezolanos, desatada por un temor absurdo e infundado.

Cambiemos nuestro modo de pensar, ellos son nuestros hermanos, entonces recibámoslos con amistad, respeto y fraternidad.

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