Sábado, noviembre 18, 2017
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Celi y Pólit: compadres y rivales por obra del oportunismo

EUADOR (O) | El enfrentamiento entre Carlos Pólit y Pablo Celi, para mantener el control de la Contraloría General del Estado, es la pugna entre dos personas que caminaron de la mano durante muchos años y que de pronto, ante la crisis política desatada por el escándalo Odebrecht, se colocaron en veredas opuestas para salir lo mejor parados posible.

Por: Martín Pallares

Tomado de 4PELAGATOS.com (O)

Esto no debe sorprender a nadie: Pólit y Celi tienen gran experiencia en colocarse en el sitio y momento adecuados para salir bien posicionados y con un tajo de poder bajo el brazo.  Esta vez, sin embargo, solo uno de ellos saldrá victorioso y será a costa del otro.

Por el momento parecería que Celi está ganando la partida.  Alentado y apoyado por el gobierno de Lenín Moreno, ya asumió que él es el legítimo reemplazo de Pólit, al menos hasta que éste regrese de Miami o la Asamblea lo destituya. Una victoria que, sin embargo, podría resultar pírrica, pues la legitimidad legal de ese acto no ha sido refrendada por ninguna autoridad competente. Por lo pronto, Celi ya ocupa el sillón de Pólit.

Si bien ambos tienen un extenso palmarés de acomodos y victorias, la historia de Carlos Pólit en la política es menos extensa en el tiempo que la de Celi, aunque mucho más importante ya que ha ocupado cargos de primera línea. Celi, en cambio, empezó a picar de la política mucho antes que Pólit pero siempre lo hizo desde cargos de menor relevancia. Se inició muy joven en grupos como el Frente Amplio de Izquierda y luego en Liberación Nacional, de Alfredo Castillo Bujase. Como Liberación Nacional fue parte del gobierno de Abdalá Bucaram, Celi pudo ser subsecretario de la entonces ministra de Educación, Sandra Correa. Antes, Celi había sido asesor de Fabián Alarcón, en uno de sus períodos como presidente del Congreso.

Siempre atento a cualquier oportunidad de estar cerca del poder, Celi se convirtió más adelante en uno de los asesores de cabecera del presidente Lucio Gutiérrez. Sus pergaminos de académico de izquierda y de buen intérprete de la realidad política lo llevaron a ese cargo. Su tarea era buscar cómo redactar discursos políticos, con pegada popular, para el Presidente. Durante ese gobierno se conoció con Carlos Pólit que, electo Contralor por la Asamblea de Montecristi, lo llevó a trabajar con él en la Contraloría. Ahí trabajó como Subcontralor Administrativo. Poco tiempo más tarde, el gobierno de Rafael Correa lo envió como delegado del Ecuador ante el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (CEED) de Unasur, con sede en Buenos Aires. Mucho se comentó en los corrillos del poder sobre este nombramiento y hubo más que uno que dijo que era un reconocimiento a su ayuda en temas espinosos para el gobierno en la Contraloría. Al cabo de algunos años, volvió al Ecuador y se incorporó nuevamente a la Contraloría con su viejo y buen amigo Carlos Pólit.

Carlos Pólit, por su lado, arrancó seriamente en la política de la mano de Lucio Gutiérrez como gobernador del Guayas, ministro de Bienestar Social y secretario general de la Presidencia. Cuando Gutiérez llegó a la Presidencia, Pólit ya era muy conocido entre ciertos círculos empresariales de Guayaquil por haber sido experto en trámites y gestiones en las Aduanas.

Liquidado el gobierno de Lucio Gutiérrez, vino el paso de Pólit por el correato. Cuando Alianza País y el gobierno de Rafael Correa necesitaban aprobar la consulta en el Congreso para llamar a una Asamblea Constituyente, fueron necesarios los votos de la bancada gutierrista. Las condiciones del gutierrismo fueron sencillas: si quieren nuestros votos para aprobar la consulta para la Asamblea entonces nombren a Pólit como Contralor para que cuide nuestras espaldas. Dicho y hecho. Con los votos de la bancada de Gutiérrez se aprobó la consulta y, cuando estuvo instalada la Asamblea, Pólit fue elegido como contralor. Así fue como permaneció en ese cargo durante los diez años del correísmo, pues gracias a su buena relación con Correa fue reelecto una vez en el 2012.  Pero fue tan buena su relación con Correa, o Polit sabía tanto de tantos, que cuando ya expiraba su gobierno,  fue reelegido en febrero del 2017 por el Consejo de Participación Ciudadana. Es decir, Pólit iba a ser contralor durante 15 años en total.

Pocos días antes de que el Concejo de Participación le extendiera la calificación de 100 sobre 100 para que sea nuevamente Contralor, Pólit y Celi enfrentaron juntos, por primera vez, un golpe a su imagen y prestigio. El 9 de febrero el prófugo Carlos Pareja Yannuzzelli lanzó desde Miami uno de sus ya célebres videos, conocidos como CapayaLeaks, en el que acusaba a ambos de recibir coimas por su trabajo en la Contraloría. A pesar de ésta denuncia, que nunca fue investigada, Pólit fue reelegido y el día de su posesión se lo vio feliz y luminoso entrando a la Contraloría junto a su compañero y amigo Pablo Celi.

¿Qué paso para que la amistad y camaradería de Carlos Pólit y Pablo Celi terminaran tan abruptamente? Fuentes de confianza sostienen que todo se rompió el viernes 2 de junio cuando se produjeron los allanamientos de algunas propiedades de Carlos Pólit, como parte de las investigaciones por el caso Odebrecht. Ese día, supo 4Pelagatos, Pólit perdió confianza en Celi y lo destituyó por temor a que tome control de documentos e información del organismo. Pólit sostiene en una declaración juramentada en el consulado de Miami, en cambio, que la destitución fue del 25 de mayo cuando aún estaba en el Ecuador. Sin embargo, las acciones de personal que Pólit asegura haber firmado para cesar a Celi y nombrar a Sabett Chamoun Villacrés, como su subrogante, no han sido vistas hasta ahora.

Celi, en cambio, ese viernes 2 de junio se percató de que le había llegado la hora para alcanzar una nueva y mejor posición. Luego del incidente que fue grabado en el ya famoso video que circuló en redes, Celi fue hasta Carondelet para buscar apoyo y protección del gobierno. Era la oportunidad perfecta para ser Contralor, al menos hasta que se nombre a uno si es que llega a censurarse a Pólit. Ahí, Celi se ganó la confianza del equipo de Lenín Moreno, que ahora ve en él la posibilidad certera de tener más de poder dentro de la pugna que existe con otros sectores del correísmo por el tema de Odebrecht.

Esta vez parece que Pablo Celi lleva las de ganar. Por lo pronto ha logrado apoyo del Gobierno y ha asumido, según él, el cargo de Contralor encargado. La situación no es clara, sin embargo, pues el Ejecutivo no tiene las facultades para sostener a un contralor. Pero todo esto ocurre en un país donde estos vacíos institucionales son parte del paisaje y son asumidos como cosas perfectamente normales. Y claro, en circunstancias y países como éste, personajes como Celi y Pólit siempre pueden encontrar su cuarto de hora de fama.  Es, en definitiva, la buena y la mala suerte de los oportunistas la que está en juego.

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