Martes, diciembre 12, 2017
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El cambio climático en Cotopaxi pone en riesgo a los cultivos para la alimentación diaria

COTOPAXI (I) | El clima en Cotopaxi ha cambiado. Las lluvias se adelantan o se retrasan y las épocas de siembra ya no volverán a ser las mismas. El regreso de los aguaceros en menos de dos meses de verano, la granizada del domingo 20 de agosto en Zumbahua, las heladas de estos días y las inundaciones en los cantones serranos en el último invierno son algunas evidencias. Es la consecuencia del calentamiento global, que ha incrementado la temperatura de la provincia en 0.6 grados centígrados. Los cultivos y el ecosistema de páramos son los más vulnerables a esta alteración. Esto lo revela el estudio realizado por la Fundación Heifer como parte de su proyecto Páramos II, que fue presentado el jueves 24 de este mes en la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC). Así lo explicó Alejandra Rivadeneira, gerente del proyecto.

 

Por: Redacción Cotopaxinoticias.com (I)

Latacunga (Cotopaxi). El estudio estuvo a cargo de la consultora de Pedro Araujo (Quito) y se lo realizó durante tres meses comparando los datos de las estaciones metereológicas de la provincia y con apoyo de las comunidades y de la UTC.

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“Lo que vemos es que a nivel global hay un aumento de temperatura de 1 grado en todo el planeta; en el Ecuador hay lugares en donde ha habido de 1 a 1.5 grados de (aumento) de temperatura, pero para la provincia de Cotopaxi en general ha subido 0.6 grados de temperatura”, informó Araujo.

El técnico explicó que las personas pueden protegerse de esas alteraciones en sus espacios de trabajo e incluso proteger en algo a los cultivos, utilizando, por ejemplo, fungicidas, pero que los que no se salvan son los animales, como el cóndor, que viven en los ecosistemas (hábitats) de los páramos.

 

Araujo y Vicente Córdova, docente de la UTC que participó en el estudio, explicaron que el incremento de temperatura posibilita que ciertos alimentos tradicionales se cultiven ahora en terrenos más altos, pero que aquello no es bueno porque al aumentar el terreno para la agricultura se disminuye el páramo y por ende se atenta contra las fuentes de agua y además ocasiona que con los cultivos también se extiendan las plagas, como el kikuyo, que ahora aparece a más de 3.200 metros de altura, desplaza a las especies nativas y demanda más gastos en químicos para eliminarlo, según detalló Córdova.

 

En Cotopaxi, la mayor afectación a los páramos se registra en Cumbijín y otras comunidades del oriente de Salcedo, colindantes con el Parque Nacional Llangantes, donde se encuentran los humedales o reservas de agua. La tenencia de ganado de leche y de lidia así como la agricultura en alturas más allá de lo permitido son las principales amenazas. Los pobladores se niegan a dejar esas actividades porque no tienen apoyo para emprender en otras tareas que les genere dinero, como el turismo comunitario.

 

El estudio de Heifer midió la afectación del cambio climático en 180 productos agrícolas de Cotopaxi, incluidos algunos del subtrópico. Durante la presentación del documento se puso énfasis en siete, que son los que más se cultivan y generan ingresos económicos en la provincia.

De los siete productos agrícolas que más se cultivan, los más afectados son la cebolla larga blanca, la cebada, el maíz suave y la papa, mientras que el brócoli, las rosas y el pasto son menos vulnerables.

Esto evidencia que los alimentos agrícolas y los pequeños y medianos agricultores son los más propensos a sufrir las consecuencias del cambio climático. Pero, según Araujo, no libra  de pérdidas económicas a quienes cultivan brócoli, rosas y pasto, ya sea a cielo abierto o en invernadero, porque invierten más dinero. Resaltó que, por ejemplo, el brócoli es muy vulnerable al granizo.

 

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Los cultivos que están más alejados de las vías principales son afectados por el cambio climático, debido a las temperaturas frías o heladas. El estudio registró mayor afectación en la cebolla larga blanca que se cultiva en Pastocalle, parroquia rural del noroccidente de Latacunga; el frío extremo dificulta que crezca la planta crezca y se reproduzca. Esto preocupa a Araujo, porque ese producto es una de las principales fuentes de ingreso de esta zona. Advirtió que si persiste el problema, los agricultores tendrían que invertir más o cambiar de cultivo, algo que el técnico ve complejo.

 

Durante la presentación se resaltó que las pérdidas económicas en los cultivos por la alteración del clima no solo afectan a los agricultores sino también a toda la cadena que depende de esa actividad, como los obreros de una plantación o hacienda, los intermediarios, los transportistas y otros. Araujo puso como ejemplo la baja venta de choclo este año en la Sierra de Ecuador, debido a que el producto cosechado fue de baja calidad por el exceso de lluvia.

 

El estudio de Heifer también plantea proyectos de restauración de paramos, identifica los lugares donde más se necesitará agua potable y para riego y da pautas para implementar programas de preparación de la población ante desastres naturales y educación ambiental.

Heifer pretende que el documento se convierta en un guía para un trabajo conjunto entre los ministerios y otras dependencias del Gobierno Nacional, la Prefectura, los municipios, las juntas parroquiales, las organizaciones no gubernamentales, los cooperantes internacionales y las universidades. “Se sabía, se veía que el clima está cambiando, pero no se tenía información técnica”, destacó Alejandra Rivadeneira.

La gerente del Proyecto Páramos II, de Heifer, que con la información que arroja el estudio se debe propiciar medidas de adaptación al cambio climático en la provincia. Entre esas recomendó la tecnificación del riego.

 

Lo más importante, según Rivadeneira, es que los agricultores y la población en general deben acostumbrarse a informarse permanentemente sobre las predicciones del clima, para saber a qué atenerse. Recordó que la alteración del clima afecta también a la salud de las personas y que estos cambios durarán por lo menos unos 15 años.

 

Foto principal/Archivo: tomada de Internet – Diario El Comercio

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