Martes, septiembre 19, 2017
Inicio > Senderos > El sueño bolivariano
Senderos

El sueño bolivariano

LATINOAMÉRICA (O) | Mientras transitaba por las calles de la ciudad capital camino a la oficina, entre tanto bullicio, tráfico y sol  pude observar un mural, la escritura impregnada en ese pedazo de pared contenía un mensaje, un ideal aún no entendido y peor materializado. Esa frase decía: “Viva el sueño bolivariano”.

Por: Byron Quelal, columnista invitado (O)

Ante lo fascinante de lo escrito en aquel lugar, ubicado en un sector muy concurrido y que sin lugar a dudas representa la expresión más auténtica del ejercicio de la libertad de expresión, tuve que preguntarme: ¿Bolívar en realidad tenía un sueño?, si es así ¿Qué sueño tenía? – ¿Cuál es el sueño bolivariano? – ¿Cómo se entiende en la actualidad el pensamiento de Bolívar? Claro, al pensamiento de Simón Bolívar no se lo puede resumir en cuatro dudas, sin embargo resolver lo planteado podría ser una buena introducción para comenzar a comprender su legado.

Primero, en realidad creo que sin lugar a cuestionamientos Bolívar soñaba, esto es obvio, toda persona en uso de sus plenas facultades mentales tiene sueños, claro, que al ser Bolívar el personaje histórico más relevante de Hispanoamérica, sus sueños, pensamientos y hechos, sobre todo políticos, siempre han sido objeto de admiraciones, citas, interpretaciones, discursos y retórica.

Segundo, si nos guiamos por el pensamiento político del libertador, Simón Bolívar soñaba con un sistema presidencialista propio de Latinoamérica, él criticaba las aspiraciones de sus compañeros por copiar el modelo norteamericano (EE.UU.), pues bajo la óptica de Bolívar, ese sistema no era compatible con la realidad sociopolítica de la región, empero su más grande ideal republicano lo plasmó en 1819 ante el Congreso en Angostura: “La continuación de la autoridad en un mismo individuo, frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía […]”.

En cuanto al post colonialismo, el libertador exclamó: “Nuestras repúblicas se ligarán de tal modo que no parezcan en calidad de naciones sino de hermanas, unidas por todos los vínculos que nos han estrechado en los siglos pasados […]”. Lo referido aún está pendiente.

Tercero, por lo dicho es claro que Bolívar tenía por lo menos tres anhelos: 1. La identidad republicana latinoamericana (es vital formar un gobierno que tome en cuenta las diversidades etnológicas andinas, el mestizaje de los sentimientos y la complejidad del razonamiento de los pueblos); 2. La alternancia en el poder (en el pensamiento bolivariano no cabe el líder eterno, pues es contrario a la república, para Bolívar, la alternancia en el cargo es sin duda un baluarte de la democracia); y, 3. La unidad latinoamericana (para Bolívar la división entre hermanos es un despropósito, no concibe la idea de que entre tantas similitudes el pueblo andino no se encuentre unido, después de todo, la fragilidad debilita a la nación).

Cuarto,  creo firmemente que existe un déficit de comprensión acerca del verdadero sueño bolivariano, pues, las constantes pretensiones de relección indefinida por varios presidentes de la región, las inmutables rencillas entre “naciones hermanas” y la continua reproducción de políticas extranjeras como mecanismos de solución para los problemas internos de cada república, reflejan que Bolívar “H[a] arado en el mar” “Y h[a] sembrado en el viento”, por tanto y como siempre digo, depende de usted estimado lector que el pensamiento bolivariano no muera, que no sea objeto de malas interpretaciones y que por sobre todo se lo ponga en práctica en su sentido más literario, más puro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *