Martes, noviembre 21, 2017
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Corrupción, ¿muchos más?

ECUADOR (O) | Mientras todos discutíamos sobre la pertinencia o no de formar un frente anticorrupción sin la debida independencia del Gobierno, el Fiscal General, con el apoyo explícito del presidente Lenín Moreno, ha estremecido al país al dirigir un megaoperativo para ir detrás de quienes recibieron supuestos sobornos de Odebrecht, con base en la información recabada el 1 de junio en Brasil.

Por: Marco Arauz

Tomado de Diario EL COMERCIO (O)

Para nadie pasa inadvertido que acciones de esa magnitud no se improvisan.

La Fiscalía, la Unidad de Análisis Financiero, la Policía Judicial, al igual que otras instancias del sistema, seguramente venían haciendo su trabajo y esperaban la confirmación de los nombres de la famosa lista.

Al fin pasamos de saber quién era el corruptor y ojalá podamos saber quiénes son todos los corrompidos. Al fin pasamos del malabarismo del ex Fiscal, que significó una enorme pérdida de tiempo frente a lo que se hizo en otros países y que, además, permitió una gran impunidad política. La pregunta inmediata es hasta qué nivel llegarán las investigaciones. Seguramente tomará tiempo saber a quiénes se refiere Moreno cuando menciona que los involucrados son ‘muchos más’ (¿muchísimos más?). El fiscal Carlos Baca volverá esta semana a Brasil, pues en la lista hay personajes que gozan de fuero de Corte, es decir que ocuparon altos cargos mientras se cometieron los delitos indagados.

Es una bocanada de aire fresco que ojalá no se agríe en el camino. En pocas horas, tenemos un escenario que da la razón a quienes defienden que un frente anticorrupción no es necesario si las instituciones que deben fiscalizar -y las hay varias en el actual esquema, incluida la silenciosa Asamblea Nacional- lo hacen, y si a la vez hay veedurías independientes.

No estaría demás contar con la experiencia de la ONU en esta materia, pero ya se sabe que la conformación y operación de una comisión de ese nivel toma años y, además, es el reconocimiento de que las cosas no funcionan aquí. Todo parece indicar que, en este instante, no es el caso.

Si el sistema judicial actúa sin tropiezos en las siguientes fases, se podrá decir que el 2 de junio empezó una etapa de recuperación de la confianza perdida con un Gobierno dispuesto a tomar decisiones, lo cual no es palabra menor frente a un escenario económico complejo. Porque, de verdad, ahí está el meollo. Nada saca el nuevo Gobierno en concentrarse en su programa social si antes no pone la casa en orden y establece de dónde vendrá el financiamiento.

Y ni siquiera un operativo judicial como el de estos días nos hace olvidar las nuevas emisiones de bonos, las deudas con las petroleras, la deuda interna y externa que hay que pagar este año, el impacto de la eliminación de las salvaguardias y la baja del IVA, así como el inestable precio del petróleo. No hay espacio para la duda.

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