Martes, octubre 17, 2017
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Ashangas, el peso de la fe en la cuesta de la liberación

LATACUNGA (F) | Tras los honores en el templo de La Merced y de pedirle a la Virgen de las Mercedes que proteja a la ciudad, las comparsas de la Mama Negra de septiembre suben bailando hacia la loma de El Calvario, sitio en el que los latacungueños se protegieron de una de las erupciones del volcán Cotopaxi guiados por la bendición de Dios a través de esa imagen religiosa, según la creencia popular. Entre los bailarines y los personajes principales (mama negras, embajadores, ángeles de la estrella, abanderados y reyes moros) y secundarios resaltan los ashangueros.

Por: Redacción Cotopaxinoticias.com (F)

Latacunga (Cotopaxi). Los ashangueros, adultos y niños, hombres y algunas mujeres como Verónica Pruna, llevan sobre su espalda las ashangas, pesadas ofrendas, de hasta 200 o 300 libras, en gratitud a la virgen por protegerlos del volcán y también por la abundancia y prosperidad.

Suben por la cuesta de las calles que llevan nombres de varias islas de Galápagos: Seymour, San Cristóbal, Santa Cruz y Floreana. Es una de las rutas de evacuación en caso de erupción volcánica.

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El subir esa pendientes con la ashanga en la espalda caminando y a ratos bailando, es una especie de sacrificio que simboliza la liberación no solamente del volcán, sino también de los pecados. El peso cuesta arriba representa para los ashangueros el arrepentimiento y el trabajo con el que se ganan la vida todo el año.

Su motor para avanzar a subir hasta El Calvario es la fe y la devoción a la Virgen de las Mercedes, a “la Michita”, según manifestaron este sábado, 23 de septiembre de 2017, los ashangueros Patricio Guamushig, Jorge Chasi y William Villamarín.

Negros loadores ayudan a los ashangueros, llevan una mesa para asentar la pesada ofrenda y permitir que el ofrendero descanse cada ciertas distancias.

Los ashangueros visten ropa de colores llamativos y se preparan con varios días de anticipación, alimentándose, ejercitándose y descansado adecuadamente. No todos son corpulentos. Algunas ashangas son cargadas por varias personas, en turnos.

Tampoco son quienes donan las ashangas, aunque algunos sí. Son quienes por fe a la Virgen de las Mercedes se ofrecen para cargar las ofrendas que donan asociaciones barriales, sindicatos de trabajadores, clubes y agrupaciones religiosas. Este sábado hubo quienes lo hicieron por primera vez.

Un cerdo despostado y adobado, colocado sobre una estructura metálica, es decorados con ajíes, frutas, gallinas, cuyes, conejos, frutas, botellas de licor y cigarrillos. Su preparación toma entre tres y cuatro días. Simboliza la prosperidad. Al final de la fiesta, esos alimentos se los prepara en la casa del donante y se convida a los invitados.

Diario El Comercio relató el año anterior que, según la tradición, el cerdo representa al esposo de la Mama Negra, que lleva en sus hombros la comida y la bebida que se repartirá en la fiesta de bautizo de su hija Baltazara. Sin embargo, esta costumbre tiene un origen indígena.

En las ceremonias andinas de agradecimiento a la Pachamama (Madre Tierra) por las cosechas y la fertilidad también abunda la comida y la bebida. La cosmovisión andina indica que la mejor parte de la comida debe devolverse a la tierra, por eso se entierra después de los bailes.

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