Sábado, noviembre 18, 2017
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¿Y si ganara Guillermo Lasso?

ECUADOR (O) | Si el presidente Correa usa las encuestas de Perfiles de Opinión para dar como seguro ganador a Lenín Moreno, quiere decir que Guillermo Lasso puede ser Presidente: viene en ascenso, ya forzó una segunda vuelta a pesar de competir con el candidato-Estado y los indecisos toman partido –casi siempre– por aquel que desafía el statu quo. Las encuestas de Cedatos (que sí acertó en la primera vuelta, no como Perfiles de Opinión) lo muestran, en todo caso, liderando, por estrecho margen, la decisión electoral.

Por: José Hernández

Tomado de 4PELAGATOS.com (O)

Lasso, a pesar de necesitar los votos, ha mantenido una campaña limpia, exenta de la retahíla de promesas populistas que Moreno no cesa de incrementar y ha evitado los ataques personales; una ventaja inmensa para Moreno debido a sus condición específica. Ha sobrellevado la guerra sucia sin ceder ante la tentación de replicarla.

Lasso se ha refugiado en su propuesta principal (un millón de empleos en cuatro años) obligando, en ese tema y en otros puntos (por ejemplo el anticipo del impuesto a la renta que quiere derogar), a que Moreno los haga suyos. Ha sumado algunos puntos de las plataformas de los otros partidos de oposición para cimentar apoyos de cara al 2 de abril. ¿Le alcanzará esto para ganar? De lograrlo, el líder de CREO se encontraría ante un panorama en el cual sobresalen, entre otros, estos factores:

  1. Un país dividido políticamente y en su representación: este punto lo comparte con Lenín Moreno. Pero hay un diferencia política de fondo. Mientras el correísmo decrece, Lasso –si gana– encarnaría ese Ecuador que, tras diez años de correísmo, siente la necesidad imperiosa de una alternancia real. En esa convicción reposa, al parecer, su decisión de ir a una Constituyente. Esta propuesta surgió después de la primera vuelta y como reacción ante la mayoría relativa que obtuvo el correísmo en la Asamblea. La sumó a la propuesta de consulta popular para mandar a la casa a todos los funcionarios que el correísmo deja instalados (Fiscal, Contralor, Procurador, Defensor del Pueblo…) escogidos por el bodrio llamado quinto poder. Convocar a una Asamblea Constituyente es una apuesta arriesgada y si Lasso la ganara, tendría que examinar el nivel de respuesta ciudadana para saber hasta dónde hunde el pie en el acelerador del cambio. En todo caso si el 3 de abril fuera presidente, el país se encontraría ante un posible choque de trenes, pero con viento a favor de Lasso.
  2. Un gobierno de transición: Lasso es reacio ante esta idea, pero la herencia correísta y la realidad política parecen militar a favor de ella. Por un lado, él recibe el apoyo de colectivos y organizaciones que sin adherir a su visión en todos los puntos, han luchado durante años contra las políticas y las actitudes del correísmo. Por otro, él sabe que con su sola base social y política no podría aspirar a ser presidente. Lasso tiene que asumir, en parte por lo menos, y así lo está haciendo, reivindicaciones ecologistas, indígenas, sociales… Eso perfila un plan de gobierno del cual debe salir, por ejemplo, la explotación minera. Lasso no explotará minas a cielo abierto ni el Yasuní, mantendrá algunos subsidios (gas, bono de la pobreza…) pagará el 40% al IESS, atenderá propuestas de la UNE, negociará con los indígenas… En ese sentido, su programa real de gobierno estaría moldeado por la realidad política: acuerdo total para volver a la democracia republicana y a los valores democráticos y un programa económico acotado, según los aportes y los límites de la alianza ganadora.
  3. Una sociedad a su favor, pero alerta: de ganar, Lasso tendría gran parte de los factores de poder de su lado. Fuera de la maquinaria gubernamental, sin los medios incautados destinados a hacer propaganda, sin el aparato castigador, con el aparato correísta bajo amenaza de nuevas revelaciones de corrupción, sin Correa en el país, los correístas tendrían la obligación de oír más a esa sociedad que hoy luce invisibilizada ante la marea de propaganda que producen. Y el gobierno de Guillermo Lasso tendría que contar con esa sociedad movilizada para que la alianza electoral que ahora está en curso, pudiera cuajar en un apoyo real, consciente, concertado de gobernabilidad sobre puntos concretos. Lasso tiene a su favor la necesidad de cambio que hay en la ciudadanía. Pero también tendría que tener en cuenta, en caso de ganar, que esta sociedad, tras diez años de haber firmado cheques en blanco al poder, ya no querrá repetir tan desastrosa experiencia.
  4. Muy poco tiempo para un largo proceso: si Lasso ganara, su triunfo sería producto de una alianza de fuerzas que se junta, en primera instancia, para defender la República y los valores democráticos. El programa económico de reconstrucción tomaría casi lo mismo que ha tomado al correísmo derrochar la mayor bonanza de la historia del país. Dicho de otra manera: si Lasso ganara, se abriría la posibilidad de que fuerzas democráticas colaboren en temas esenciales y compitan, en las grandes citas electorales, por los acentos que aspiran a poner en los planes económicos y en las nuevas libertades. El correísmo ha generado un escenario tan delicado y tan novedoso que los viejos políticos (como Jaime Nebot, Rodrigo Borja…) y sus seguidores, no lo han entendido. Por eso apoyan sin comprometerse en una gestión gubernamental o se declaran ausentes. Es notable que esta visión la tengan más clara, dirigentes jóvenes como, por ejemplo, Giovanni Atarihuana, director Nacional de Unidad Popular (ex MPD).

Si Lasso ganara, tendría también la obligación de trabajar políticamente para asegurar la continuidad de un proceso que, por necesidad política, está uniendo alrededor suyo, hombre de centro derecha, las fuerzas democráticas y progresistas del país.

Primera parte: ¿Y si ganara Lenín Moreno?

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