Martes, diciembre 12, 2017
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Un opositor inesperado

ECUADOR (O) | Lo menos que se puede esperar de un presidente relativamente nuevo en el cargo, no es que su predecesor muestre signos de una flagrante oposición, al contrario, eso es muy recurrente en nuestra democracia, esa no es la noticia, lo verdaderamente preocupante para el presidente actual, es que, su coideario, mentor, padrino revolucionario, camarada y compañerito de adoctrinamiento político se haya puesto la camiseta de la retórica critica a un gobierno que por su juventud todavía no puede ser objeto de críticas objetivas.

Por: Byron Quelal, columnista invitado (O)

A todo esto, el expresidente aparenta no haber asimilado que su investidura como jefe de Estado expiró, al parecer al señor ex jefe de gobierno la nostalgia y la soledad del poder  le empezó a pasar factura, sus recientes declaraciones mediante tuits manifiestan (aquí los tweets: Correa abre fuego contra Moreno) claramente que sigue al pie de la letra las actuaciones de su camarada Lenin y que lejos de congratularse con lo hasta ahora sucedido, le causa una gran preocupación la dirección no correista que su sucesor está intentando tomar.

Pero los mensajes enviados ponen al descubierto a un ex presidente celoso, desesperado y con una clara impotencia para evitar lo que a su juicio no encaja dentro de su distorsionado pensamiento. Así, la orden de detención de Walter Solís, ex ministro de Obras Públicas, para Correa significa solo una cosa: persecución política. Para él, Solís no tiene ninguna relación con el caso Odebrech, incluso lo compara con el ex presidente de Brasil, Lula da Silva, confiriéndoles el título de mártires de la democracia, olvidando que este último se encuentra siendo investigado  por recibir coimas y realizar lobby a favor de Odebrech. Lo expuesto deja entrever una cosa: la desesperación del ex mandatario ecuatoriano por seguir manteniendo la careta de honradez y pulcritud de su gobierno.

Por otro lado, el ex presidente se lamenta de la “actitud” demostrada por ciertos  funcionarios, jueces y otras autoridades que investigan a, según él, inocentes, ya que para el ex presidente los casos  de corrupción sencillamente no existen, es más, la propuesta del presidente Moreno de formar una comisión anticorrupción le parece irrisoria, incongruente e innecesaria. Es fácil ver que para el ex presidente la realidad dista mucho de su imaginación idílica honrada del Ecuador.

Por último, el ex presidente pareciera que se siente abandonado por su militancia, le duele que se diga que el actual gobierno está marcando una distancia con su régimen, al parecer la “deslealtad” de sus “amigos revolucionarios” para con el recuerdo de su extraordinario gobierno no le sienta nada bien.

En fin, lo lamentable para Moreno no es en sí la oposición tuitera de Correa sino que esa oposición sea fruto de una trasnochada melancolía por el poder perdido.

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