Jueves, septiembre 21, 2017
Inicio > Senderos > Un Estado idílico
Senderos

Un Estado idílico

ECUADOR (O) |“Este es sin duda el país de la década ganada”, decía el expresidente en su último informe a la nación, aquel 24 de mayo del 2016. El Ecuador se enteró que había superado la “tormenta perfecta”, todo fue sorpresa, el presidente de ese entonces exclamaba sin tapujos o recelos que el país se estaba encaminado hacia el progreso y hasta el vicepresidente exclamó con orgullo: “el Ecuador es ahora una potencia mundial”, pues las carreteras e hidroeléctricas construidas hacían del país un Estado rico y poderoso.

Por: Byron Quelal, columnista invitado (O)

En el campo de la honestidad el régimen pasado se alzó con la copa “manos limpias”. Ellos a la corrupción la detestaban, se empeñaron en reiterar hasta el cansancio que el país del feriado bancario nunca más volverá, que la era de la humildad, honradez, probidad y rectitud había llegado.

Por otra parte, el fortalecimiento de las instituciones democráticas se dijo que era otro logro del gobierno pasado, que los organismos de control por fin eran independientes, que se inauguraba al fin en el Ecuador la decencia pública. En conclusión, el Ecuador era un Estado idílico.

 Pero entonces llegó el cambio de guardia, el general que se erguía como eterno comandante de las tropas “revolucionarias” tuvo que abdicar en favor de un soldado que si bien supo ser agradecido con su mentor, inmediatamente marcó distancia. Entonces el Ecuador se enteró de la otra realidad: una no tan inocente, no tan decente, no tan pulcra, ni tan honrada.

Pues resulta que de la tan afamada soberanía energética,  según informes de prensa, de las ocho hidroeléctricas prometidas, solo una funciona a plena capacidad, otra opera a medias y otra se encuentra en fase de prueba, mientras, de las demás nada se sabe, a todo esto se encuentra la intención de vender tres de ellas (Sopladora, Manduriacu y Ocaña), bonita la cosa, hacer mega obras con dinero público para que luego sin alguna argumentación creíble otros sean los que usufructúen de tamaña inversión.

Por el lado de las manos limpias resulta que tampoco se anduvo por el sendero de la virtuosidad, denuncias por sobreprecios y desvíos de fondos en la refinería del pacifico (de la cual solo se tiene un terreno mal aplanado),  hidroeléctricas o carreteras hacen ver que el manejo público de los recursos ha sido de todo menos decente,  además, el bochornoso caso regional de una compañía brasileña acostumbrada a repartir sobornos para lograr jugosos contratos hasta ahora en este país involucra al vicepresidente, contralor y algunos gerentes de varias compañías públicas, al parecer casa adentro no se entiende el concepto “manos limpias”.

Por último, y no menos importante, es claro que las instituciones tampoco han sido tan independientes, pues la Asamblea Nacional no sabe cómo actuar ante la falta del general y el desastre institucional del cual hoy es parte la Contraloría se debe a la ausencia de poder, no del contralor sino del que se fue.

En fin, parece que el Estado idílico que se nos vendió se encuentra en franca liquidación, aparentemente el Ecuador poco ha cambiado, sin embargo, siempre se puede empezar de nuevo y transformar la institucionalidad del Estado, está en usted estimado lector hacerlo realidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *