Jueves, septiembre 21, 2017
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¿Un discurso prometedor?

ECUADOR (O) | En su toma de posesión presidencial el flamante candidato ganador por el movimiento político Alianza PAIS, tras despedir con entusiasmo y con un poco de nostalgia, claro, no tanta como la demostrada por el emocionado presidente de la Asamblea Nacional que con una melancólica alocución además de alabar a su mentor se atrevió a compararlo con el icónico “Che Guevara”, el recién posesionado presidente en su primer discurso oficial como jefe de Gobierno y de Estado hizo un esfuerzo medianamente sincero en marcar una distancia entre el régimen que se va y el que comienza.

Por: Byron Quelal, columnista invitado (O)

En primer lugar, el flamante presidente aseguró que los enlaces ciudadanos (sabatinas) serán trasmisiones del pasado, que encontrará “otra forma” para rendir cuentas de sus actividades, supongo que al actual mandatario no le gusta demasiado la idea de que así como ocurrió con su predecesor, las sabatinas lejos de informar solo desnudaban a un “Correa cómo es: con toda su prepotencia, en toda su egolatría, en todo su desprecio al pensamiento ajeno, en todos sus rencores, en todos sus odios, en su imposibilidad de entender el pensamiento del otro y peor de respetarlo; en sus persecuciones, en las órdenes a los jueces, al fiscal para que persigan a determinada persona; en presentarnos ese país idílico, donde todo es maravilloso […]” , en todo caso creo que existe al menos un intento por parte del nuevo presidente de bajar el ego a la “majestad presidencial”.

El otro punto crucial del discurso fue cuando el mandatario aseguró que buscará una nueva relación con los medios de comunicación, esto después de que el anterior presidente había sostenido una confrontación de diez años con dichos medios, lo referido es algo esperanzador, sin duda brinda un alivio a la persecución periodística, creo que se está entendiendo que la libertad de prensa, de opinión y de pensamiento son derechos humanos inalienables que ningún gobernante puede soslayar.

Empero, el punto más alto de la disertación fue cuando en tono conciliador el jefe del Estado manifestó: “soy el presidente de todos, agradezco a los que votaron a favor mío o en mi contra”, si bien esta frase es producto de la retórica política, sin duda invita a pensar en la inauguración de un nuevo estilo de gobernanza, donde la exclusión y la discriminación a quienes piensan distinto al régimen por fin sea superada.

Pero la disertación presidencial dejó una deuda, no se habló por ejemplo de las acciones concretas para optimizar la economía, de cómo hacer efectiva la austeridad que el presidente prometió o qué clase de políticas sociales se van a implementar para atender las necesidades de los ciudadanos, tampoco se habló sobre el diseño de una política fiscal predecible y clara o de modelos en virtud de fortalecer el comercio exterior, sin embargo el discurso presidencial no deja de ser un aliciente de cambio, solo falta ver si en el futuro próximo las palabras dichas en el hemiciclo de la Asamblea Nacional se concreten, ya que si no es así, esas palabras quedaran envueltas en la efímera realidad de un “discurso prometedor”.

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