Viernes, agosto 18, 2017
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¿Un 24 de mayo diferente?

ECUADOR (O) | El 24 de mayo, ínclita fecha en la que todo el Ecuador celebra la noble y patriótica Batalla de Pichincha de 1822, día en el cual se selló para siempre la independencia de nuestro querido y amado país de la ya deteriorada corona española, se realizó una fiesta cívica, todo fue algarabía, hubo desfiles militares y comparsas civiles, hasta salvas de cañón resonaban desde la gloriosa cima de la libertad, cada salva nos contaba que el Ecuador era por fin libre. No cabe duda, fue una conmemoración original, altiva y única.

Por: Byron Quelal, columnista invitado (O)

Estimado lector si le parece extraño o fuera de lugar la reseña anterior déjeme decirle que no está equivocado, que efectivamente lo narrado nunca pasó, pero   ¿Sería encantador que sucediera verdad? Pero lo que aconteció en realidad dista mucho de lo que debería ser un fiesta nacional, este 24 de mayo fue simple, como casi siempre sucede con las fechas consideradas importantes para la nación, así el  2 y 10 de agosto, 9 de octubre o 3 de noviembre pasan desapercibidos y solo se sabe de su existencia gracias a las días de asueto que se decretan para conmemorar dichas fechas, pero ya ni eso, en la actualidad el descanso obligatorio se ha trasladado a días que por su cercanía con el fin de semana constituyen un puente vacacional, claro está, cuando ya se está en el denominado “feriado” pocas son las personas que recuerdan el porqué de esos días libres.

Sin embargo, la conmemoración de la gloriosa batalla en la que Abdón Calderón y el Mariscal Sucre arriesgaron su vida por nuestra independencia en esta ocasión pasó casi desapercibida, y digo casi porque tengo la esperanza de que al menos usted estimado lector haya recordado tan magna fecha, si así lo hizo, créame que desde su memoria está construyendo una identidad nacional.

El 24 de mayo fue tan olvidado que incluso el gobierno saliente (dejando a un lado el acto de ofrendas protocolares en la tumba del Mariscal de Ayacucho) dedico sus esfuerzos a engrandecer su ego, a  enaltecer su imagen de cambio y a fortalecer su cuadro de salvador, además la ceremonia de cambio de régimen opaco totalmente el significado heroico del 24 de mayo, como si un cambio de mando presidencial profundizara el concepto de Democracia, República o Estado, como si haber hecho de la mencionada ceremonia un show artístico reflejara el espíritu patriótico de los ecuatorianos.

Déjeme decirle estimado lector que tales arrogantes actos no define la identidad de una nación, la continuación o no de un proyecto de gobernabilidad no refleja la madurez política de un pueblo, recordar sus gestas, sus batallas, sus victorias y sus fracasos forja aún más el carácter soberano del ciudadano.

Así que usted estimado lector, no deje de lado la historia republicana, precolombina, colonial e independentista de su país, recuerde que para construir una identidad y una gran nación es necesario la memoria cultural de su pueblo.

Foto/Archivo: Internet – La Hora

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