Martes, diciembre 12, 2017
Inicio > Senderos > Un 10 de Agosto amnésico
Senderos

Un 10 de Agosto amnésico

ECUADOR (O) | Desde hace mucho tiempo atrás, los días cívicos de nuestra historia nacional han quedado atrapados en una suerte de olvido, poco a poco se han ido borrando de la memoria colectiva del pueblo.

Por: Byron Quelal, columnista invitado (O)

Es así que en la mañana del 10 de agosto, por lo menos el que suscribe este editorial esperaba un gran pronunciamiento por parte de medios de comunicación, un fastuoso homenaje por parte del Gobierno Nacional y un total abanderamiento, por lo menos de la ciudad capital por parte de la ciudadanía, sin embargo nada de eso pasó, lamentablemente y como ya es costumbre en este país, la coyuntura política opacó totalmente el significado de la fecha en mención.

Pero ¿Qué paso el 10 de Agosto de 1809?, pues casi nada, solo que en Quito la capital del actual Ecuador y que en ese entonces era la ciudad principal de la Real Audiencia de Quito, varios notables quiteños se levantaron contra la regencia española y conformaron una junta soberana con el claro objetivo de constituir un gobierno americano autónomo. Eh ahí la justificación del calificativo “Quito luz de América”.

Es así que en la noche del 9 de agosto, tras una arenga de Manuela Cañizares (Cobardes, hombres de poca fe nacidos para la servidumbre ¿De qué tienen miedo? No hay tiempo que perder) a los hombres timoratos de iniciar la acción emancipadora, vecinos de la villa de Quito, como: Juan de Dios Morales, Leonín de Estrada, Juan Manuel Rodríguez de Quiroga, Juan Pío Montúfar y Larrea (II Marqués De Selva Alegre y Presidente de la Junta), Juan de Salinas, Antonio Ante López, Francisco Javier Ascázubi, Juan Pablo Arenas Lavayen, José Luís Riofrío, Nicolás de la Peña Maldonado, Pedro Montúfar Larrea, Luís Saá, José de Cuero Y Caicedo, Manuel Larrea y Jijón, Manuel Zambrano, Antonio Bustamante, Feliciano Checa y Barba, José Javier Ascásubi, José Manuel Matheu y Aranda, Marqués de Miraflores, Juan de Larrea y Guerrero, Jacinto Sánchez de Orellana, Mariano Guillermo Valdiviezo, Francisco Rodríguez de Soto, Mariano Castillo Torres, Vicente Álvarez, Atanasio Olea, Juan José Guerrero y Mateu,  Nicolás Vélez de Álava y Buenaño, Manuel de Angulo, Juan de Ante y Valencia, Mariano Villalobos, Diego Mideros, José Padilla, Nicolás Jiménez, José Antonio Correa, José Andrade, Luis Francisco Quijano, Salvador Murgueytio, José Bosmediano y Donoso, Manuel Cax(J)ías, Felipe de Carcelén Sánchez de Orellana, Juan Coello, Francisco Antonio de la Peña, Ramón Egas, Vicente Melo, Antonio Pineda, Juan Francisco Villalobos, José Vinueza, Joaquín Zaldumbide y Rubio De Arévalo, Rosa Zárate y Ontaneda de la Peña, fraguaron el golpe y notificaron al Conde Ruiz de Castilla, presidente de la Real Audiencia, el cese inmediato en sus funciones.

Tras lo acontecido, la franciscana ciudad de Quito después de 300 años de ser colonia española amaneció libre,  fue la primera vez que una ciudad en todo el continente americano se revelaba ante el imperio español, aquí se dio el Primer Grito de Independencia.

Empero, de lo descrito muy pocos se acuerdan, casi nadie hace un esfuerzo por no olvidar a aquellos próceres independentistas que al año de aquella gesta (2 de agosto de 1810) fueron cobardemente asesinados en el “Cuartel Real de Lima”, hoy “Centro Cultural Metropolitano”. Por ello, hoy hago un llamado a recordar, a sentir el baluarte patriótico de nuestra historia, a conmemorar con civismo nuestro pasado, a llevar en el corazón con orgullo a la patria, ya que después de todo, es en ella donde hemos visto la primera luz de sol, donde sentimos por primera vez el amor, donde nuestras vidas se desenvuelven. Por tanto, es tarea de usted estimado lector que nuestra identidad no se eclipse, es responsabilidad de usted que los valores patrióticos de la nación no se pierdan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *