Domingo, abril 22, 2018
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“Tuve que dejar a mi expareja porque no quería seguir escondiéndome para correr”

LATACUNGA RURAL (D) | A la ecuatoriana María Mercedes Pila Viracocha, una de las ultreras más potentes del panorama estatal, correr le ha cambiado la vida. No solo le ayudó a dejar a un exnovio posesivo, sino que le ha abierto un nuevo mundo de viajes y relaciones, también con la niña que lleva dentro.

Por: Jorge Millaruelo

Tomado de Carreraspormontana.com (D)

Madrid (España). La ecuatoriana es una de las corredoras revelación de las últimas campañas. En 2016 se proclamó campeona de la Spain Ultra Cup y de la Copa de España de Ultras, circuitos en los que sigue ostentando el liderato. Pero, ¿dónde nacen las cualidades de esta chica para la que correr por las montañas es algo tan “familiar”?

Mercedes Pila nació en un pueblecito de Ecuador a más de 3.000 metros de altitud, en las proximidades del volcán Cotopaxi (5.897 m), el segundo más alto del país andino. Cualquier tarea allí implicaba moverse con destreza por las verdes laderas de las montañas andinas. “Hacíamos 3 kilómetros para ir a la escuela todos los días, y otros tantos cuando íbamos a lavar la ropa”, explica la atleta que ahora reside en Jarandilla De La Vera (Extremadura).

Su llegada a España vino cargada de sueños y cambios. Empezó a estudiar, “algo que no hacía desde los 12 años, por lo que se me da muy mal y voy muy lento”. Poco a poco, consiguió sacarse el título de la ESO y actualmente estudia un grado de formación profesional para trabajar en una residencia. “Aquí he tenido la oportunidad de formarme y es algo que voy a haciendo un curso tras otro, no me gusta estar parada”.

Correr, especialmente por la montaña, es el otro gran sueño cumplido para esta ecuatoriana de 38 años. “Creo que tengo un don para ser resistente y por eso se me dan tan bien las carreras muy largas”.

¿Qué nos cuentas de la experiencia de la Riaño Trail Run?

Fue algo muy bonito, por el ambiente y los paisajes. Al ser la primera vez que participaba en una carrera por etapas, no sabía cómo me iba a encontrar con el paso de los días. Tampoco sabía cómo estarían mis oponentes, y esa incógnita le daba más interés a la prueba.

“Hablo en plural, porque siempre cuento con mi marido y entrenador, Gonzalo Bernabé Martín”

Llevas una gran progresión. Si en 2015 ya empezaste a destacar, en 2016 te hiciste con la Spain Ultra Cup, un circuito del que actualmente eres la líder, igual que lo eres de la Copa de España.

Estamos teniendo mucha suerte y sobre todo disfrutando mucho del camino. Hablo en plural, porque siempre cuento con mi marido y entrenador, Gonzalo Bernabé Martín. Es increíble todo lo que estamos consiguiendo juntos.

¿Cómo llevas que tu pareja sea al mismo tiempo tu entrenador?

Para mí es un lujo. Muchos corredores deben contratar los servicios de un profesional que te vaya guiando y yo tengo la suerte de que viva conmigo, me haga un seguimiento diario, sepa cuándo descanso o cómo me alimento. Todo eso suma y además me acompaña en muchos entrenamientos, por lo que voy más motivada todavía.

“Ahora que he descubierto los bastones, las disfruto más todavía porque tengo los brazos fuertes del campo”

Además de las carreras y de tus estudios, ¿te dedicas a algo más?

Vivo en una zona rural y tenemos una finca con huerta, patatales, frutales… Me pego toda la mañana agachada con la azada y casi ni me entero, porque es lo que me gusta y lo que he hecho siempre. Así que agacharme en las subidas no me cuesta tanto y ahora que he descubierto los bastones, las disfruto más todavía porque tengo los brazos fuertes del campo.

¿Ya corrías en Ecuador o empezaste tras llegar a España?

Si eres mujer, en Ecuador es muy difícil correr. Allí los hombres son todavía muy machistas y si te ven corriendo te tratan de loca. Por eso no corría allí y lo hacía a escondidas en mis primeros años aquí. Mi anterior pareja llevaba fatal que yo corriera, sobre todo que me vieran otras personas, y tenía que hacerlo a escondidas por las noches o muy temprano.

“Vengo de una familia muy humilde, a la que todavía envío dinero, y para mí es un sueño cumplido poder llevar esta vida”

Y aun así has conseguido llegar hasta aquí. Me quito el sombrero.

El hecho fue que yo me sentía muy bien corriendo así que tuve que dejarlo porque no quería seguir escondiéndome. Fui a una carrera, me gustó y seguí repitiendo, y así encontré al que ahora es mi marido. Siempre le había pedido a Dios que me diera la oportunidad de conocer a un buen chico y poder disfrutar con lo que me gusta. Vengo de una familia muy humilde, a la que todavía envío dinero, y para mí es un sueño cumplido poder llevar esta vida.

Así que las carreras por montaña te han cambiado la vida.

Totalmente, no tanto en el sentido económico, pero sí en el emocional. He podido viajar, conocer gente maravillosa y no hace falta más. Soy feliz con lo que tengo.

Para mi madre, este mundo se parece mucho a cuando íbamos a pastar con las vacas

¿Conoce tu familia tus éxitos como corredora?

Algo saben y alguna vez les he enviado publicaciones con las carreras que ganaba, pero mi madre no ve el mérito y el esfuerzo que tiene todo esto. Para ella, este mundo se parece mucho a cuando íbamos a pastar con las vacas y, mirándolo bien, tal vez es gracias a ese trabajo que ahora disfruto tanto. Correr para mí es algo natural, una forma de conectarme con esa niña que vivía en Ecuador.

¿Te gustaría poder vivir de las carreras?

Sería un sueño y sí que estoy intentando ser cada vez un poco más profesional. Tal vez en un futuro pueda montar un lugar para formar a niños en atletismo en mi país. Allí también se va dando a conocer el mundo del trail running e incluso me han invitado a alguna carrera.

Foto: La corredora Mercedes Pila ganadora del Gran Trail Peñalara 2016 en la cresta de Claveles, cerca de la cima de Peñalara (© Darío Rodríguez/DESNIVEL)

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