Martes, noviembre 21, 2017
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Tras palabras, hechos

ECUADOR (O) | El presidente Moreno escogió muy bien sus palabras en esta primera semana de su gobierno. Su ánimo ha sido buscar distender una crispada relación entre las dos mitades en que se dividió la población en las recientes elecciones. Ha logrado bajar tensiones.

Por: Walter Spurrier Baquerizo

Tomado de Diario EL UNIVERSO (O)

En su posesión tomó clara distancia con el polarizante gobierno saliente, aunque se cuidó de no antagonizar al expresidente.

Reiteró y redundó en manifestar su compromiso con la dolarización y el rechazo a una moneda paralela. El presidente Correa trajo al exministro griego Varoufakis para promover esta vía de salida de la dolarización.

Al malcriado de Julian Assange, adueñado de la embajada en Londres, lo mandó a callar y mostrar más respeto para el país que le ha brindado protección de la justicia.

A las empresas privadas les ofreció representación paritaria en un consejo consultivo productivo y tributario: una lógica colaboración de los sectores público y privado para diseñar políticas que permitan a la inversión privada recuperar protagonismo en la actividad económica.

Incluso el flamante ministro de Finanzas se manifestó prudente en sus declaraciones, algo que no lo caracterizó mientras se desempeñó como director de investigaciones económicas de la Pontificia Universidad Católica. Reiteró el respeto del Gobierno a sus compromisos internacionales, lo cual allanó el camino para la primera colocación de bonos en el mercado internacional.

Ahora toca pasar de las palabras, a los hechos. Porque el efecto positivo de las palabras se deslía si no encuentran asidero en lo concreto.

Tras la acogida de los mercados financieros a los bonos ecuatorianos (a un oneroso 9,65%), está la expectativa que el Gobierno emprenderá acciones para reducir sus necesidades de financiamiento. De no hacerlo, una nueva emisión de bonos tendrá una acogida menos favorable. Tendrá que haber un profundo recorte en el gasto, más allá de la eliminación de los ministerios coordinadores.

Debe conformarse cuanto antes el consejo productivo y tributario, que tendrá la delicada misión de armar una reforma tributaria que concilie dos aspectos en principio contrarios: la necesidad del fisco de mayores ingresos, ahora que pierde dos puntos del IVA y los ingresos de la salvaguardia, y la reducción de impuestos a las empresas que les resta competitividad, como es el ISD.

La decisión de pagar al Banco Central 2.137 millones de dólares de lo adeudado con acciones de la banca pública, papeles que carecen de liquidez, equivale a reconocer que al menos ese monto no va a retornar a las reservas internacionales. Eso no lo reconoció el gobierno saliente. No cabe que el Gobierno siga tomando dinero de la reserva. Esa puerta debe cerrarse.

El compromiso con la dolarización y el rechazo a una moneda paralela requiere que el Banco Central rescinda el control de la moneda electrónica. Esta tiene que ser un medio de pago, como es en otros países, y por lo tanto manejado por la banca privada, y no por el Central, con su poder de emisión.

No la tiene fácil Lenín Moreno. Salir del marasmo económico que heredó tendrá un costo político. El retorno del país al sendero de crecimiento nos beneficiará a todos, el fracaso en ese empeño hipotecaría nuestro futuro.

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