Viernes, abril 20, 2018
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Serrano y Baca en el show de los hermanos caradura

ECUADOR (O) | Alguien que ha nadado en basura durante mucho tiempo, siempre será muy bueno nadando en la porquería.

Por: Martín Pallares

Tomado de 4PELAGATOS.com (O)

Lo demostraron José Serrano y Carlos Baca Mancheno en la Asamblea Nacional, la tarde del 9 de marzo.  Ahí los dos lograron, con acusaciones mutuas, embadurnarse de más y mayores inmundicias, unas que ya se conocían y otras pocas que fueron novedosas para quienes siguieron la sesión. Una sesión convocada para que ambos den explicaciones: Serrano sobre su conversación con el prófugo Carlos Pólit y Baca Mancheno sobre cómo consiguió el audio de dicha conversación.

Lo único que Baca Mancheno y Serrano consiguieron luego de sus comparecencias –en la que ambos se retrataron a sí mismo como auténticos superhéroes de la honestidad, la ética, el patriotismo y la moral pública– es dejar en claro que son muy buenos, buenísimos, para sacarse al sol las porquerías que se saben mutuamente pero muy malos, malísimos, para dar las explicaciones que, como funcionarios públicos, le debían a los asambleístas y al país sobre sus actuaciones.

Los dos personajes hicieron cualquier cosa, durante la sesión en que finalmente se resolvió destituir a Serrano y llamar a juicio político a Baca, menos aquello para lo que fueron llamados. Ambos, eso sí, tuvieron la caradura y el pellejo lo suficiente grueso para dar lecciones de ética pública en tono lírico y con pretensiones heroicas cuando, en realidad, no tuvieron la responsabilidad de acciones que tuvieron como funcionarios del Estado.

Serrano, por un lado, no fue capaz de dar justificaciones institucionales, ni siquiera remotamente creíbles, sobre el audio del escándalo en el que mantenía una conversación con el prófugo Carlos Pólit para sacar del cargo al Fiscal; mientras que Baca no dijo de dónde había sacado ese audio, ni cómo lo hizo, ni –lo que quizá es peor– si había o no recibido sueldo cuando fue presidente de la comisión que supuestamente investigó el 30S, como dice un supuesto informe de la Contraloría.

Lo que sí hicieron Serrano y Baca es demostrar que para moverse entre porquerías son auténticos maestros. Serrano, por ejemplo, consiguió (tampoco dijo si lo hizo legalmente) unos chats sostenidos entre dos policías que, según él, demuestran que el parte policial en el que el fiscal Baca Mancheno justificó su acceso al audio había sido elaborado horas más tarde de haber sido revelado al público por éste. Haciendo uso de un chat de idéntica forma al que Baca hizo con el audio del escándalo, Serrano aseguró haber probado que el fiscal es un delincuente capaz de fabricar mentiras y documentos falsos con tal de sacarlo de la Presidencia de la Asamblea.

Según Serrano, Baca Mancheno trata de evitar que se hagan las investigaciones que él, dijo, está empeñado en hacer para acabar con la corrupción y la impunidad. En ese sentido, acusó a Baca de haber llegado a un acuerdo con Odebrecht (yo no hago acuerdos con nadie, había dicho poco antes el fiscal) para no acusar a sus ejecutivos por las coimas que pagaron a funcionarios del gobierno de Correa. También acusó a Baca Mancheno de haber estado involucrado en un plan para permitir que el ex ministro del correato, Ramiro González, se fugue del país así como de complotar contra la estabilidad del gobierno de Lenín Moreno.

Pero Serrano en su comparecencia no fue capaz de explicar convincentemente su conversación con Pólit ni su contenido. Lo que hizo, más bien, fue tratar de justificarlo todo. Para eso recurrió a lo que resultó ser un gracioso relato salpicado de heroicidad y evidente fantasía. “Estaba haciendo una investigación al fiscal y al ex contralor Carlos Pólit porque soy el principal fiscalizar del pueblo”. Serrano, en el único mea culpa de la tarde, dijo haber cometido la “equivocación” de responder una llamada que le pasó un tercero.

Poco antes, Baca Mancheno también había invertido sus destrezas de oratoria lanzando basura contra Serrano. El ahora ex presidente de la Asamblea lo acusó de complotar con el ex contralor Pólit, el periodista y activista Fernando Villavicencio y la fiscal subrogante Thania Moreno para sacarlo del cargo y así dejar en la impunidad los actos de corrupción que, según dijo, Serrano cometió mientras fue ministro del Interior. Los cuatro, aseguró Baca Mancheno, estuvieron tras la presentación del informe de Contraloría que señala que cometió peculado por recibir sueldos mientras fue miembro de la comisión ad honorem que investigó la revuelta policial del 30S.

En este contexto, Baca Mancheno no dejó de involucrar a su fiscal subrogante, Thania Moreno, quien también tendrá que rendir cuentas a la Asamblea. Reveló que ella está implicada en el caso de tráfico de influencias de los pases policiales. Sin embargo, el fiscal no negó la existencia de dicho informe y, peor aún, su supuesto contenido.

Baca Mancheno, en lugar de negar documentadamente la existencia del informe y del contenido que le atribuyen, trató de relativizar la gravedad de lo ocurrido a raíz de la insubordinación policial del 30S.  Para él, que los casos más emblemáticos de ese traumático caso hayan terminado en la declaratoria de inocencia o en el indulto demuestran que no hay motivo para la queja o el reclamo. No reparó, sin embargo, que esos casos a los que él trató de relativizar significaron la imperdonable pérdida de la libertad y el fin de las carreras a personas como el coronel Carrión y el capitán Araujo. Además, en ese mismo afán, mintió abiertamente al decir que el caso de Ecuador TV, por el que fueron sentenciados varios jóvenes a prisión, había prescrito.

Serrano y Baca Mancheno, finalmente, hicieron presentaciones muy similares. los dos comparten ese concepto profundamente correísta y estalinista de que el fin justifica los medios. Serrano mantuvo una conversación con un prófugo de la justicia y Baca Mancheno usó ilegalmente la grabación de esa conversación porque ambos están empeñados a salvar la democracia, la patria y el buen nombre de todos y cada uno de los ecuatorianos.

Los parecidos no se quedan en eso. Los dos recurrieron a sus pergaminos familiares para demostrar que no hay motivos por los cuales se pueda dudar de su honra. Serrano habló de sus padres y de sus sacrificios por cuidar la integridad de su esposa y sus hijos. “Pongo a disposición mi cargo porque tengo una familia que cuidar”, dijo en voz entrecortada simulando estar a punto de llorar, mientras que Baca Mancheno leyó dos citas de su padre relacionadas con la ética y buenos procederes. Los dos son buenos hijos, padres y esposos, como si aquello fuera garantía de honestidad pública. ¿Acaso no lo han sido también los grandes pillos de la historia?

Curiosamente tanto Serrano como el fiscal Baca Mancheno llegaron a la Asamblea con unas líneas de tiempo preparadas con el fin de explicar el contexto en el que habían actuado. Para los dos, las circunstancias históricas legitimaron lo que hicieron sin importar, claro, los procedimientos legales o de transparencia. Cada uno con su estilo y su relato son, finalmente, hijos de un mismo proceso: la revolución ciudadana.

Lo que fue concebido como una tribuna para aclarar las actuaciones de dos funcionarios, terminó siendo una lastimosa opereta del cinismo.

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