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Se cumplió el primer mes desde que Pinocho está viviendo en EE. UU.

COTOPAXI (I) | El 11 de diciembre de 2017 se cumplió un mes desde que el oso de anteojos Pinocho llegó al zoológico Salisbury en Maryland, EE. UU., donde vivirá el resto de sus años (foto superior). Con ello concluyó el tiempo de 30 días que sus cuidadores habían fijado para mantenerlo en observación con la finalidad de asegurarse de que esté sano, checar que coma bien y evaluar su comportamiento. Ahora determinarán los siguientes pasos a seguir en su adaptación al nuevo país.

Por: Redacción Cotopaxinoticias.com (I)

Latacunga (Cotopaxi). El hoy adulto Pinocho (por la cicatriz en su nariz) fue rescatado hace tres años en una finca de La Maná, subtrópico de Cotopaxi, donde lo tenían como mascota entre canes cachorros. Era un osezno (bebé) de tres meses de nacido. Tras ser checado por el veterinario Diego Medina en Latacunga, fue entregado al Ministerio del Ambiente (MAE) y estuvo en cautiverio: durante cuatro años vivió en el zoológico de Baños junto a otros osos.

Por su tierna edad se volvió dependiente de los humanos para alimentarse. Perdió sus instintos de supervivencia. No puede valerse por sí mismo ni defenderse: corre el riesgo de ser cazado o de morir de hambre si se lo regresara a su hábitat. No volverá a ser libre. El MAE decidió enviarlo al zoológico Salisbury para que viva seguro.

Su traslado a Estados Unidos fue cuestionado por las organizaciones ambientalistas Fundación Oso Andino y Rescate Animal. Sus voceros pedían que se libere a Pinocho en Ecuador, aseguran que la readaptación a su hábitat sí es posible.

Sin embargo, Medina sostiene que aquello no se puede garantizar en un 100%, que las probabilidades son mínimas y que el MAE actuó correctamente para prevenir y evitar poner en riesgo a Pinocho.

Resalta que cuando Ecuador envía un animal a otro país, recibe del destinario capacitación y transferencia de tecnología para que el personal ecuatoriano pueda proteger de mejor manera a las especies que viven en el territorio local, especialmente a las que se encuentran en peligro de extinción, como la de oso de anteojos.

Pero, Leonardo Arias, otro veterinario que checó a Pinocho, cuestiona el convenio de cooperación interinstitucional firmado entre el MAE y el zoológico Salisbury.

“Es preocupante que no se den detalles de lo que se ha firmado, recordemos que en 2002 el MAE envió dos tortugas Galápagos a Corea del Sur por un valor cercano a los $ 50 mil cada una y hasta hoy no se sabe nada de ellas y creemos que ha pasado lo mismo con Pinocho y que con ese acuerdo se abriría una puerta para exportar especies”, dijo a Diario El Universo, según una nota publicada el 19 de noviembre.

El ministro del Ambiente, Tarsicio Granizo, confirmó a El Universo que la entrega del espécimen “es a cambio de tecnología y capacitación para conservar osos en vida silvestre”. También indicó que otra de las razones para enviarlo al zoológico fue los altos costos para mantenerlo. El subsecretario del MAE Santiago Silva también defendió el traslado.

Pero Medina considera que es mejor que Pinocho esté en un zoológico, por su vulnerabilidad y porque -según explicó- un animal en cautiverio vive más años que en su hábitat natural (25, en promedio) debido a que no corre el riesgo de ser cazado, a que no tiene que pelear por su comida y a que cuenta con chequeos veterinarios permanentes.

Eso sí, Medina aclaró que un animal debe estar en cautiverio solo si su vida corre peligro y que además los zoológicos deben implementar para sus animales albergados espacios lo más parecidos a sus hábitats naturales.

Por ello, cuando Cotopaxi Noticias lo entrevistó a inicios de noviembre, Medina sugería que se esterilice a Pinocho antes de llevarlo a Estados Unidos, para que no tenga descendencia. “Porque yo no considero que haya individuos en zoológicos, que sigan reproduciéndose, para tener más animales presos”, explicó.

Pero el zoológico de Salisbury se ha empeñado en hacer que se reproduzca con la osa andina Chaska, que vive desde hace algunos años en ese centro de cautiverio.

El oso andino o de anteojos es una especie en peligro de extinción y figura en la Lista Roja de la UICN como “Vulnerable a Extinción”. Se estima que existen 20.000 individuos en vida silvestre en toda la cordillera de los Andes.

En Ecuador es la única especie de osos y habita tanto en la cordillera occidental como oriental. En Cotopaxi se los ha visto en La Maná y Sigchos, en el occidente, y en Los Llanganates, en el oriente.

2013 fue el año en que más se evidenció el peligro para los oseznos. Tres osos recién nacidos aparecieron ese año en zonas pobladas de Cotopaxi.

Pinocho fue rescatado en La Maná el 25 de julio. Casi un mes después, el 20 de agosto, otro fue macho, de alrededor de seis meses, fue hallado esta vez en la comunidad Azache, del cantón Sigchos, a orillas del río Toachi. En un inicio se creía que era hembra. Estaba débil, ya no era lactante y tenía su dentadura completa. Tras ser atendido clínicamente fue liberado.

Tres meses luego apareció otro osezno, al que lo bautizaron como Anku, según reveló Medina recién, pues ese hallazgo no se lo había hecho público. No recuerda el sitio donde fue encontrado. Informó que tras revisarlo lo entregó al MAE.

Entre 2012 y 2013 también fueron constantes los conflictos entre autoridades ambientales y los pobladores del sector rural de Patate, cantón oriental de Tungurahua. El ganado empezó a morir y se evidenció la presencia de osos de anteojos cerca de las propiedades. Los campesinos salieron a pretender cazarlos.

Medina explicó que al talar los bosques nublados, para sembrar, criar animales o vender lo que allí existe, el hombre destruye la casa natural del oso de anteojos.

Estos osos se alimentan básicamente de bromelias y achupallas -y de carne cuando no encuentran vegetales-.

La población de bromelias en los bosques nublados se ha reducido. Además de la tala para extender la frontera agropecuaria, estas plantas son cortadas y vendidas para adornar los pesebres navideños, aunque en los últimos años esta práctica es menos común por el control de las autoridades ambientales.

La escasez de comida empuja a los osos andinos a buscarla fuera de su territorio.

Los perros también ponen en peligro a los osos. Medina detalló que al ser abandonados en las calles, se internan en los montes en busca de sustento, se vuelven ferales (salvajes) y atacan a todo ser viviente. Los hallazgos de osos y otros animales silvestres atacados y mordidos por canes en las montañas son frecuentes.

Precisamente, en noviembre, expertos reunidos en Quito debatieron la fragmentación del hábitat del oso andino.

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