Miércoles, noviembre 22, 2017
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Refugio

Rosa Roja

LATACUNGA (F) | El talento de las plumas cotopaxenses tiene su espacio en Cotopaxi Noticias.

Por: Pedro Martín Villamarín Espinel para Cotopaxinoticias.com (F)

Aquel domingo desperté muy tempranito,

Cogí aquel viejo pero añorado cajón de limpiar botas,

Y salí en busca de unos cuantos centavitos para ayudar en la casa.

Recuerdo claramente me senté en aquel parque muy concurrido,

Impaciente esperé a mi supuesta “clientela”,

A aquellos bien vestidos señores de la gran ciudad.

De pronto una nube gris anunciaba un mal día para mí,

Triste me refugié en la esquina de aquella vieja casa.

La nube se fue e inició a aparecer un pequeño afluido de gente,

Era raro, ya que todos los domingos siempre asistía mucha gente,

Bueno no lo niego lloré, lloré mucho,

Ya que quería sorprender a mi madrecita,

Y llevarle un pequeño detalle para la cena,

Con llanto inundando mis mejillas y tembloroso a la vez,

Me acerqué donde aquel señor, el más elegante al parecer,

A quien con voz palpitante le dije,

“buenos días mi estimado señor una pregunta”,

¿Por qué no hay casi nada de gente este domingo?”,

A lo cual y con una sonrisa respondió aquel caballero

“hay mi niño; acaso no sabes que hoy es el día de las madres”;

¡No lo puedo creer gritaba desconsolado, no lo puedo creer!,

Me acerqué rápidamente a la iglesia del lugar,

De rodillas me remordía y me decía a mí mismo

¡Por qué Dios mío, por qué me olvidé del día más importante para mi madre!,

De repente un viento ingresó por la capilla, al parecer queriendo decirme

Que estoy a tiempo de ir a casa a saludar a mi viejecita,

Salí muy de prisa, y sin regresar a ver a nadie llegué a mi cuadra,

Y cerca de llegar a casa recordé que no le había comprado nada a mamá

Ya que fue un pésimo día para mí,

Pero a lo lejos en el jardín de mi mejor amigo pude ver una rosa roja,

Le pedí de favor me regalara; y con gusto lo hizo,

Toqué la puerta de mi dulce hogar

Y mi madrecita me recibió  triste pensando que me  había olvidado de ella,

Muy deslumbrado le dije

“mamá no tendré grandezas pero tengo un corazón gigante que te ama”,

Y esta rosa roja aunque sea regalada, te la doy con todo mi amor,

Mi madre desconsolada me dijo

“SIEMPRE TE AMARÉ HIJO MÍO, Y DIOS TE BENDIGA POR SER COMO ERES,

ESTE ES EL MEJOR REGALO DE MI VIDA UNA ROSA ROJA”.

Colorín colorado está historia se ha acabado

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