Jueves, octubre 19, 2017
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Odebrecht: la otra mentira de Rafael Correa

ECUADOR (O) | Rafael Correa mintió cuando aseguró que el escándalo Odebrecht era un complot orquestado por fuerzas del extranjero y la familia Isaías para desestabilizar a su gobierno y torpedear las posibilidades electorales del binomio Moreno-Glas.

Por: Martín Pallares

Tomado de 4PELAGATOS.com  (O)

Cuando recién apareció el tema del escándalo de las coimas de Odebrecht en 12 países entre esos Ecuador, Rafael Correa dijo que las revelaciones en el caso eran un instrumento “geopolítico y electoral” en el que participaban los ex banqueros Isaías, fuerzas extranjeras y ciertos socialcristianos para perjudicar las aspiraciones del binomio del Gobierno.

Falso. Ahora se ha confirmado que, muy al contrario de lo que dijo Correa el 7 de enero en la sabatina de ese día, la revelación de la lista de los ecuatorianos involucrados en las coimas no tiene nada que ver con el proceso electoral ecuatoriano. Según la información publicada por O Globo, el procurador general del Brasil, Rodrigo Janot, ha dicho que el sigilo sobre los nombres de los involucrados en el escándalo que no son brasileños, solo se levantará en el mes de junio. Es decir, bien pasada la segunda vuelta electoral y sin posibilidad de que influya en el resultados de las elecciones. Las motivaciones electorales sobre los que habló Correa no fueron más enorme mentira sobre la que quiso victimizarse.

La tesis de Correa apuntaba a que los nombres de los funcionarios ecuatorianos involucrados aparecerían antes de la primera vuelta para que, hasta que se pruebe que todo es falso según él, “se nos pasa el 19 de febrero”. Correa, en esa sabatina, dijo refiriéndose al tema Odebrecht que “esto huele bastante mal, a Panama Papers donde también sacaron información sesgada tratando de perjudicar a los gobiernos progresistas. ¿Por qué? En los demás países se investiga del 2011 al 2006 en el Ecuador del 2017 al 2016. ¿Qué casualidad no?”. Según Correa la congresista de EE.UU. Ileana Ros-Lehtinen había pedido, sospechosamente, la lista de los coimados exclusivamente del Ecuador.  “Atrás de esto están los Isaías así que mucho cuidado, algo tan sagrado como la lucha contra la corrupción se lo utiliza geopolíticamente y electoralmente”, sostuvo el Presidente.

No fue solo una tesis lanzada al calor de la sabatina. Correa pretendió hacer todo un caso alrededor del tema Odebrecht y en eso no estuvo solo. Los medios oficiales y otros regionales alineados a su tendencia, como Telesur, publicaron muchos textos en los que se especulaba sobre un plan internacional para perjudicar a los gobiernos progresistas.  Incluso muy poco después de conocido la delación voluntaria de la constructora brasileña el gobierno ecuatoriano redactó un documento de tres páginas en el que se intentaba darle sustento al argumento de la conspiración.  “Tampoco aceptaremos, sin pruebas ni beneficio de inventario, las versiones de los directivos de una empresa que se ha declarado culpable de actos de corrupción y que para atenuarlos, literalmente “negocia” su responsabilidad ante la justicia estadounidense con millonarias multas de por medio. Esperamos que este no sea el caso, pero no nos sorprendería tampoco que el Departamento de Justicia subordine su administración, una vez más, a los intereses de la política exterior de Washington”, decía el documento que fue divulgado por el propio Correa a través de un enlace que colocó en su cuenta de Twitter.

Pero todo ha ocurrido de forma distinta. Incluso la posibilidad de que la lista llegue desde los  EE.UU., antes de la segunda vuelta, está ya descartada. La congresista Ros-Lehtinen no hace mucho hizo conocer la respuesta del Departamento de Justicia de los EE.UU a una carta suya en la que le decían que la revelación de la lista se hará únicamente cuando las investigaciones terminen. En otras palabras, los ecuatorianos deberán ir a las urnas sin conocer si los candidatos oficialistas han recibido o no sobornos de la empresa brasileña a cambio de contratos en el país.

El estoconazo final a las esperanzas que albergaban ciertos opositores y a la tesis de Correa se produjo, finalmente, el martes 14 de marzo: ese día la prensa brasileña informó que la  Procuradoría General (fiscalía) de Brasil presentó las solicitudes de investigación de 83 personas ante el Tribunal Supremo por estar vinculadas con la entrega de coimas por parte de Odebrecht en ese país. El procurador, Rodrigo Janot no dio a conocer nombres pero medios locales obtuvieron y publicaron en la noche detalles de la lista. Entre los políticos bajo sospecha están dos ex presidentes, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, y hasta cinco actuales ministros del Gobierno de Michel Temer, aseguró el diario “Estado de Sao Paulo”.

El caso se basa en denuncias hechas en las últimas semanas por 77 ejecutivos de Odebrecht en su cooperación con la Justicia, las llamadas “delaciones premiadas”. La compañía está envuelta desde hace meses en varios escándalos de corrupción en todo el continente.

Debido al potencial explosivo que se les endosa, las delaciones de Odebrecht eran calificadas desde hace tiempo en Brasil como la “delación del fin del mundo”. Las investigaciones están vinculadas con la megacausa anticorrupción conocida como “Lava Jato” (“Lavado de coches”).

La llamada “lista de Janot” era esperada desde hace semanas y remeció los cimientos de toda la clase política brasileña, dice la prensa de ese país. Entre los políticos bajo sospecha están el jefe de Gabinete, Eliseu Padilha; el ministro de Exteriores, Aloysio Nunes; el titular de la Secretaría General de la Presidencia, Wellington Moreira Franco; el de las Comunicaciones, Gilberto Kassab, y el ministro de Ciudades, Bruno Araújo, según “Estado”.

Cuando aparezca la famosa lista, en el Ecuador, ya habrá un binomio ganador. La noticia afectará al binomio electo o al perdedor y en el caso de que resulte electo alguien mencionado en la lista, la gobernabilidad y la legitimidad de ese gobierno quedará profundamente afectada. Pero por ahora, lo único cierto es que ha quedado demostrado que el complot del que habló Correa no fue sino otra de sus mentiras.

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