Lunes, octubre 16, 2017
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“No podemos dar palestra a la derecha”

ECUADOR (O) | “Dialogar como principio de construcción social, está bien. Lo que no podemos hacer es dar palestra a la derecha socialcristiana. O al bucaramato (vergüenza de la historia) cuyas agendas son antagónicas a la nuestra, ¡la victoriosa! la que el pueblo votó el 2 de abril”, decía un tuit de la expresidenta de la Asamblea Nacional del periodo de la década ganada. En ese tuit, la actual asambleísta por el movimiento PAIScuestiona el llamado al diálogo que inició el presidente de la República Lenin Moreno.

Por: Byron Quelal, columnista invitado (O)

Si bien hay que darle el beneficio de la duda, en cuanto al alcance de su desacuerdo con la política de diálogo abierto que ha emprendido el Primer Mandatario, ella, con gran razón acepta que “Dialogar como principio de construcción social, está bien […]”, pero, no es menos cierto que en su afán por legitimar la actuación del gobierno anterior y sus propias acciones como expresidenta y actual asambleísta nacional, engloba equivocadamente a la tendencia política de “derecha” con dos grupos que por su origen y postulados son extremadamente opuestos.

Pero ¿Qué significa ser de derecha? Los términos “derecha” o “izquierda” tienen su origen en la Asamblea Constituyente que se formó luego del triunfo de la Revolución Francesa, los representantes del pueblo que proponían cambios significativos, entre ellos, la abolición de la monarquía, se sentaron a la “izquierda” del presidente de la Asamblea, mientras los que planteaban la subsistencia de la monarquía y seguir con algunos lineamientos del viejo Estado se sentaron a la “derecha” del mismo presidente.

Es así que desde la ciencia política pensar con tendencia de “derecha” es priorizar la conservación del sistema vigente, sin grandes o significativos cambios, sin embargo pensar en “derecha” también es la defensa de la libertad individual, de la propiedad privada, del libre mercado, entre otros. Por tanto, la corriente de “derecha” no es la concreción de acciones específicas, sino que refleja una forma de pensamiento político y en este país nadie puede ser juzgado o aislado por eso.

Por otro lado, negarse o estar en desacuerdo con el diálogo con ciertos sectores y tendencias de la sociedad, siempre será una involución del pensamiento político, algo preocupante para cualquier actor político y peor aún para una asambleísta en ejercicio, pues se debe entender, que para bien o para mal, tanto socialcristianos, correistas, bucaramistas, demócratas cristianos, socialdemócratas, socialistas, comunistas, etc., son parte de este cúmulo de individuos llamado pueblo y es en el pueblo en el cual radica la soberanía del Estado, cuya voluntad es el fundamento de la autoridad, por tanto, discriminar, encasillar o negarse a realizar una actividad tan vital para el desarrollo de la Nación como lo es el diálogo, solo demuestra una circunstancia, la inmadurez de una político trasnochada por un victoria apretada.

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