Jueves, septiembre 21, 2017
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Moreno y la corrupción: arrancada de caballo, parada de burro

ECUADOR (O) | El tinglado que está montando Lenín Moreno en la lucha contra la corrupción es demasiado enrevesado para ser convincente. Y eficaz. El nuevo Presidente anunció primero la formación de un Frente de Transparencia. Divulgó 13 nombres del gobierno y de la sociedad civil. A Algunos de ellos ni siquiera les preguntaron antes de ser anunciados pública y oficialmente. Moreno habló, igualmente, de recurrir a la ONU para pedir su colaboración.

Por: José Hernández

Tomado de 4PELAGATOS.com (O)

¿En qué quedó todo esto? En un decreto Ejecutivo, el número 21, en el cual designa 9 miembros para el Frente, fija sus atribuciones y encarga a la Ministra de Justicia que coordine acciones para lograr la asesoría de las Naciones Unidas en el diseño de una estrategia gubernamental bautizada: “Estrategia Nacional por la Transparencia y la Lucha Contra la Corrupción”. En este punto, Moreno se encargó de reducir la expectativa que creó con la misma velocidad que se encoge una piel mojada en pleno sol. Ahora el gobierno dice que hay seis miembros de la sociedad civil y tres ministros. Es una generosidad que merece ser matizada: Tatiana Hidrovo Quiñonez fue asambleísta Constituyente por AP y Larissa Marangoni fue directora cultural en Guayaquil del Ministerio de Cultura y Patrimonio. Xavier Zavala Egas ha sido un activista correísta y Carlos Xavier Rabascall es un empleado de los medios públicos y un contratista de producciones para Tv. Es decir, de los nueve miembros designados, siete no son en absoluto independientes.

Este Frente tiene, además, atribuciones que lo vuelven absolutamente inservible para lo que fue creado y anodino. Son cuatro: proponer a Moreno estrategias y mecanismos para  prevenir la corrupcion; exhortar a las entidades a que activen y apliquen mecanismos de control; proponer iniciativas de educación que promueva una cultura de la transparencia y presentar propuestas de políticas y normas para la transparencia y la lucha contra la corrupción. Es decir, son los nuevos redactores de la urbanidad de Carreño contra corruptos. Se entiende que Moreno diga que son autónomos y están facultados a “solicitar información pública a las entidades públicas”. Es decir, la información a la cual tiene acceso cualquier ciudadano.

Moreno había dicho que pediría apoyo a la ONU en este capítulo de la lucha contra la corrupción. Escucharlo hacía pensar que se refería a algo parecido a la “Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala”, montada por la ONU en ese país. Una comisión que sí investiga, tiene poderes legales, hace el barrido de cuentas personales, contratos, cruza datos con el sistema financiero mundial… Y puede meter presos a los corruptos. Pues no. No era eso lo que decía Moreno. María Fernanda Espinosa viajará a Nueva York, sede de la ONU, para que el Secretario General ayude a hacer el diseño de una estrategia gubernamental que resultará tan poco creíble como la Secretaría Nacional de Transparencia de Gestión que creó Correa en 2008.

La iniciativa de Moreno quedó reducida a nada. No solo porque el Frente no es independiente y sus atribuciones son la nada. Su existencia es insubstancial y nada podrá hacer frente a la institucionalidad creada por Correa para que todo se pueda hacer sin que nada se sepa. Moreno no ataca ninguno de los dos lados del problema. Por un lado, descubrir a los delincuentes de miles de corruptelas que ahora tienen casa en Miami o han migrado a los sectores selectos de las principales ciudades del país. Por otro lado, no toca la institucionalidad que Rafael Correa defiende (porque posibilita la corrupción) al criticar la creación del Frente creado por Moreno. Lo malo de ese ente no es que sea una comisión ad hoccomo escribe Correa: lo malo es que ese frente no investigará nada, no descubrirá nada, no encontrará un solo corrupto y se dedicará a redactar cosas bonitas. La realidad es que ese Frente instalado ayer no sirve para nada. Y el país, para saber la verdad de la corrupción de estos diez años, sigue y seguirá dependiendo de esos organismos con los que se reunió hoy Moreno que se han encargado, durante diez años, de ocultar la realidad de la gestión del correísmo.

Miren la Asamblea: hoy negó el pedido de cambio de orden del día para pedir la comparecencia de Jorge Glas. Ni eso: el hombre que está bajo sospecha ni siquiera quiere dar la cara en la Asamblea. Él debe responder, políticamente por ahora, por la corrupción en los sectores estratégicos que estaban bajo su responsabilidad. El correísmo lo protege con fuerza y se entiende la razón: si cae Glas, se cae toda la estantería.

Moreno dice que quiere luchar contra la corrupción. Eso dice. Pero para hacerlo tomó los peores caminos en el campo jurídico, institucional y político. En este campo, no se nota estrategia ganadora alguna. Lo suyo más se acompasa con el adagio popular que dice: “arrancada de caballo, parada de burro”.

Foto: Presidencia de la República

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