Martes, noviembre 21, 2017
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Los moradores de San Roque sienten más inseguridad

QUITO (I) | En abril del 2014 el expenal García Moreno se cerró por el traslado de sus internos a Cotopaxi. A tres años de su clausura, los moradores no se muestran convencidos del resultado para beneficio del barrio, porque dicen que los robos y la venta de droga han aumentado.

Por: Daniel Romero

Tomado de Diario EL COMERCIO (I)

Quito (Pichincha). En las calles Rocafuerte y Cumandá ya no hay el movimiento que solía verse por el tránsito de visitantes, funcionarios y policías. Hoy es más bien una calle común, en la que resalta la inmensa estructura de lo que fue la cárcel principal de Quito.

El primer efecto que notaron los moradores del tradicional barrio de San Roque fue el de ver reducida la presencia policial en los alrededores de este centro penitenciario. Esto, según dirigentes del barrio, creó una sensación de mayor inseguridad en el área.

Víctor Cevallos es presidente de los barrios San Roque y La Libertad. Para él, la calle Rocafuerte quedó abandonada desde que se dio la salida del expenal. Aunque la presencia de este centro no le parecía lo más deseable para un barrio, hoy siente su ausencia.

“Por la presencia del expenal aquí había bastante personal policial. Eso ayudaba a sentirnos más seguros”, comentó. Hoy, un tramo de la Rocafuerte, desde la Cumandá hacia la Cantera, luce vacío. Hay guardias que se ubican a la entrada del expenal, y la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) se ubica en el ingreso del mercado de ese barrio.

En el lugar, para los moradores y comerciantes, hay días y puntos más conflictivos. Betty Chango vive desde hace 20 años en San Roque. Para ella, un punto conflictivo es el de la Loja y Mariscal Sucre. Aunque está distante del penal, Chango cree que el paso constante de policías por el sector ayudaba a que los robos, por ejemplo, se dieran en menor medida.

“A los estudiantes les cogen entre tres y les quitan lo que pueden. Y no solo en la noche, a cualquier hora del día se ven robos en ese lugar”, dijo. Sin embargo, los robos no son lo único que preocupa a los moradores. Según Chango, la venta de droga es otro problema con el que deben lidiar. “Ahí mismo, en la Loja, venden y consumen varias personas. No se puede ni pasar por ese puente peatonal, porque se corre el riesgo de ser asaltado”, comentó Chango, quien también es secretaria del barrio.

La Policía Nacional del circuito El Panecillo, que vigila ese sector, dice que la presencia policial sí disminuyó, porque una gran parte del personal llegaba a San Roque, lo hacía por el centro de reclusión.

Pero, ¿qué dicen las cifras sobre la incidencia de la inseguridad en los barrios aledaños al expenal García Moreno? “En los casi tres años desde la salida del expresidio, estadísticamente, el robo a personas es el único delito que ha aumentado”, dijo el coronel Ney Jiménez, comandante policial del Distrito Manuela Sáenz.

Los datos de la Policía muestran que en el 2015 hubo 82 robos a personas, 76 en el 2016, y en lo que va del 2017 se han registrado 89 delitos de este tipo, lo cual a mitad de año ya supera las cifras del 2015 y del 2016.

Jiménez asegura, sin embargo, que la incidencia de otros delitos en ese barrio tiene una tendencia a la baja. En términos generales, en el 2015 hubo 145 delitos que incluyen robo a bienes y accesorios, vehículos, domicilios, locales comerciales, y homicidios. En el 2016, bajó a 131. Aun así, en lo que va de este año se han presentado 134 delitos. “Hay que tomar en cuenta que estamos a mitad de año y puede mantenerse o aumentar esta cifra”, dijo Jiménez.

Otra medida que se tomó para intervenir en ese sector estuvo a cargo del Municipio. Tras las mesas de diálogo y campañas de Quito Listo, se incrementó el número de policías metropolitanos. Según la Secretaría de Seguridad del Cabildo, las inquietudes de los vecinos, con base en las mesas de diálogo, fueron transmitidas a la Policía Nacional.

Para Cevallos, lo importante tras la salida del expenal es que haya alguna intervención más que le devuelva a su barrio el atractivo que tenían antaño.

En abril del 2014, familiares de los privados de la libertad y moradores fueron los testigos del cierre de esa prisión, tras 146 años de historia. El 30 de abril del 2014, 1 618 internos de los Centros de Rehabilitación Social 1,2 y 3, que funcionaban en San Roque, fueron trasladados a Latacunga, en Cotopaxi.

Nadie tiene duda de que el lugar alberga historias. Eso es lo que el Ministerio de Justicia tomó en cuenta para inaugurar los recorridos guiados que se hacen en el lugar.

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