Miércoles, noviembre 22, 2017
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La pasión de Sócrates Hernández por las telecomunicaciones

LATACUNGA (I) | Este carchense de 83 años de edad es un latacungueño de corazón desde hace 60 en que se casó y se quedó a vivir en Latacunga. De joven fue locutor en Ibarra, en donde estudió la secundaria. Allí empezó su afición por la comunicación. Se destacaba en la asignatura de inglés y aquello le permitió viajar a Estados Unidos cuando fue cadete de la FAE. A su regreso conoció la capital de Cotopaxi, a su esposa y a la familia Muñoz, cuyos integrantes fueron dueños de las primeras emisoras de la ciudad y eran expertos en fabricar sus propios transmisores y otros equipos.

Por: Redacción Cotopaxinoticias.com (I)

Latacunga (Cotopaxi). Por los años 50, los clubes de radioaficionados cobraban fuerza. Hasta ahora son personas que está autorizadas para emitir y recibir mensajes radiados privados, usando bandas de frecuencia jurídicamente establecidas. Su señal no es abierta, solamente se puede escuchar entre sus integrantes, algo parecido a un grupo de whatsapp en la actualidad. Eso atrajo a Sócrates Hernández, quien tuvo su primer transmisor elaborado en una caja de aceite por Víctor Hugo Muñoz. Su primer comunicado fue con un pequeño poblado de Siria, en la parte asiática oriental de Rusia, mediante la frecuencia que le prestó su amigo, el fabricante artesanal de los equipos.

Luego logró que sus amigos que viven en Estados Unidos le envíen materiales y en 1957 construyó su primera antena. En 1959 obtuvo su propia licencia y frecuencia como radioaficionado. Desde entonces su experiencia se ha incrementado a medida que ha evolucionado la tecnología: desde la radioafición mediante enlaces, luego a través de computadora y satélite; hasta las redes sociales en internet.

“Siempre me ha gustado estar al día, pese a mi edad. Siempre he buscado dar continuidad a mi actividad (…) Estoy a la par de la modernidad, aprendo yo mismo; en el internet está todo y ahí estudio y practico; me ayudan mis nietos. La clave es la paciencia y seguir estudiando”.

Coincidentemente, sin haberlo planificado, Cotopaxi Noticias entrevistó a Sócrates Hernández un día después del Día del Jubilado y el día de aniversario del nacimiento de Tarquino Vega (19 de julio, +) quien fue el primer radioaficionado de la provincia cotopaxense. Los radioaficionados transmiten los estados del clima pero también se trasladan a lugares de terremotos, erupciones volcánicas y de otros desastres y sucesos. Sin embargo, no pueden difundir a terceras personas si es que no tienen información de fuentes oficiales.

Sócrates Hernández tiene cuentas en varias redes sociales, pero prefiere Facebook, porque le permite “escribir con amplitud” y “su impacto es más eficaz”. Es un hombre que ha creado vínculos. Y no solo el vínculo entre la tecnología antigua y la nueva. También en otras áreas.

En la guerra del Cenepa (1995), la Brigada de Fuerzas Especiales Patria le pidió y se llevó uno de sus equipos al cuartel para comunicarse con la frontera con Perú, por ser eficaz para la comunicación.

Aquello le motivó a este radioaficionado a instalar un dispositivo en el equipo que se quedó con él, para que puedan entrar llamadas telefónicas. Esto permitió que los soldados que peleaban en la frontera y sus familiares conversaran. Luego de la comunicación, el optimismo reinaba en uno y otro lado.

Ha sido también el vínculo con la juventud. No solo por sus 40 años como docente del colegio Vicente León, sino también como uno de los fundadores de la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC). Señala que los jóvenes de la época tenían que emigrar para realizar sus estudios superiores y que eso limitaba a mucha gente.

Y ha sido un vínculo entre su tarea de educador (y estudioso) y el filósofo griego de quien su padre, un policía y asiduo lector, tomó el nombre para bautizarlo: Sócrates.

​El Sócrates de Latacunga concuerda con el de la antigua Grecia, a quien se le atribuye la frase: “solo sé que nada sé”.

“El conocimiento es un océano inmenso y lo que cada uno sabemos son apenas unas gotas (…) Debemos ser firmes en nuestros propósitos”, sostiene Sócrates Hernández, quien también es miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) Benjamín Carrión núcleo de Cotopaxi.

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