Jueves, septiembre 21, 2017
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Joseguango Bajo y su apego al campo

LATACUNGA RURAL (I) | Esta parroquia cumplirá 44 años de creación civil el 21 de septiembre y 43 de eclesiástica el 29 de junio. El 14 de mayo se cumplieron tres de los cinco años del actual Gobierno Parroquial (GAD). En mayo celebró en honor a su patrona, Santa Marianita. Y el 14 de agosto se cumplirán dos años de la reactivación del volcán Cotopaxi, en donde fue una de las tres parroquias rurales de Latacunga más afectadas.

Tomado de FiesteroCotopaxinoticias.com (I)

Joseguango Bajo – Latacunga (Cotopaxi). René Rengifo (foto), quien la preside por segundo mandato consecutivo, reflexiona -en medio de estas conmemoraciones- sobre la recuperación social y económica tras el proceso eruptivo.

¿Luego de la afectación por el volcán, hay motivos para festejar?
El más grande es que gracias a Dios el volcán entró de nuevo en una etapa de reposo y no tuvimos una eventualidad mayor, que hubiese significado un terrible perjuicio tanto económico como contra la vida de las personas.

¿La actividad del Cotopaxi obligó a suspender estas fiestas en algún momento?
En 2015, pasamos las festividades, llegamos a agosto y tuvimos el problema. En 2016 ya bajó la actividad del volcán pero tuvimos el terremoto de Manabí y Esmeraldas en abril, un temblor más y nos suspendían las fiestas. Tuvimos que suspender el evento de la Madre Símbolo, que era el más inmediato.

¿Qué importancia tiene para Joseguango Bajo venerar a Santa Marianita?
Santa Marianita para los joseguanguenses significa fe, devoción; unión, confraternidad. Es  nuestro símbolo máximo de la fe católica.

¿Cómo define usted la situación social y económica actual de la parroquia?
Tras la reactivación del volcán algunos moradores tuvieron que salir. 400 personas habitan en las zonas de riesgo, en los barrios Agua Clara Cutuchi, Agua Clara Parcelas, San Francisco de Espinosa y San Francisco. Salieron a arrendar en Guaytacama y otros sitios seguros.

Representó un grave perjuicio económico porque tuvieron que vender sus animales, con ese dinero se mantuvieron durante la emergencia. Retomar sus actividades fue complicado, pero ya han vuelto todos. Están trabajando en la agricultura, en la ganadería. Nos hemos ido recuperando poco a poco.

¿Qué planes se ejecutaron para la recuperación anímica de la gente?
Debemos convivir con la amenaza, pero eso no significa despreocuparnos. Como GAD Parroquial hicimos nuestro propio plan de contingencia. Cuando llegó la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SGR) ya teníamos levantada toda la información. Bajo nuestra óptica identificamos la ruta de evacuación, los sitios seguros y los albergues, en eso no nos ayudó ni el Municipio. La SGR solamente validó nuestro trabajo. Todavía estamos esperando que el Municipio coloque la señalética, del trabajo que hizo con estudiantes de la Universidad Central.

¿Qué tan preparada está ahora la parroquia?
Pusimos como albergues el centro infantil y la casa barrial de Quisinche Bajo, la casa barrial de Miraflores, el coliseo, la unidad educativa Félix Valencia y la casa barrial de Colaya Jurídico. Cuentan con las condiciones para albergar a la gente. Nos dijeron que debemos dotar de duchas, eso se debe hacer de a poco; por el momento hay sanitarios y lavamanos en los que la gente podría asearse. Con la Cruz Roja hemos logrado instalar tanques de reserva de agua para todos los albergues.

¿Se han diseñado estrategias para la reactivación económica?
Es fundamental el apoyo de las instituciones públicas. Hay que ser prácticos; el campo no necesita cosas suntuarias, para sacar adelante la producción necesitamos agua de riego. Y, en donde se pueda, asfaltar las vías o por lo menos colocar pasos de agua para que no se destruyan los caminos y así facilitar la salida de los productos.

Antes de la emergencia del Cotopaxi logramos adjudicar el proyecto Mignón Plaza – Quisinche Bajo, que dará riego a 150 hectáreas del barrio más grande de la parroquia; se invirtió USD 400.000, faltan USD 150.000 para las redes en los terrenos beneficiados.

Adicionalmente, el GAD Parroquial financió los estudios para mejorar el sistema de riego Santa Marianita, que tiene 25 litros por segundo pero que solo abastece a 52 hectáreas, con un turno cada 18 días. El agua llega por canal abierto y por tanto contaminada debido a que la gente de las partes altas arroja basura y animales muertos.

Con estos estudios se podrá regar 120 hectáreas con un turno cada 15 días y con agua limpia, porque llegará entubada directamente desde las vertientes. El GAD Parroquial ha destinado el 80% de su presupuesto de inversión para costear el bombeo desde las vertientes hasta el reservorio, a una altura de 24 metros, y la tubería para la conducción hasta las zonas beneficiadas. Todo esto costará USD 50.000 o USD 60.000. El GAD Provincial financiará la construcción del reservorio por USD 40.00 o USD 50.000 y esperamos que también financie las acometidas hacia los terrenos. Si falta dinero, nosotros pediremos un crédito al Banco estatal de Desarrollo. La obra se concretará este año.

Esto sí va a significar la reactivación económica, con agua podemos hacer lo que sea.

¿Qué otra obra se afectó por la emergencia del Cotopaxi?
El asfaltado de la vía Joseguango Bajo – Piedra Colorada, la única de evacuación hacia zonas libres de lahares. Es parte del anillo vial que conecta a las parroquias del sector oriental, Mulaló, Joseguango Bajo y Aláquez, con el intercambiador de la carretera Panamericana, con las parroquias occidentales Guaytacama y Tanicuchí y con el canton Saquisilí, a donde todos concurren a la feria de los jueves. Antes de la emergencia estaba ya en contratación con un crédito de USD 1’400.000 para mejorarla, pero se suspendió (por riesgo de que se destruya con los lahares). Ahora, el GAD Provincial ha destinado USD 500.000, solo para mantenimiento; el recorte de presupuesto a los gobiernos locales por parte del Gobierno Nacional disminuyó el rubro inicial.

¿Cómo se han enlazado el sector privado y las instituciones públicas en el desarrollo de la parroquia?
Tenemos jóvenes profesionales que ayudan con su experiencia para mejorar las actividades dentro de la parroquia. Tenemos empresas que ayudan para la cuestión social y deportiva, nos ayudan con colaboraciones para eventos y festividades, tomando en cuenta que no podemos gastar (por prohibición legal) dinero del GAD Parroquial para estas actividades.

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