Jueves, septiembre 21, 2017
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José Serrano y su bancada se hacen los ‘pendejos’ con Glas

ECUADOR (O) | José Serrano y la bancada de Alianza País dejaron en claro que están dispuestos a poner su mirada en cualquier lado menos en el sitio donde se origina el mal olor.

Por: Martín Pallares

Tomado de 4PELAGATOS.com (O)

En una rueda de prensa, que se dio a la inusual hora de las 7:30 de la mañana del lunes 5 de junio, el Presidente de la Asamblea y sus huestes de Alianza País hablaron mucho sobre la necesidad de investigar al escándalo Odebrecht y de enjuiciar a un Contralor que ya se radicó en Miami, pero no pronunciaron una sola palabra sobre lo que más tenían que hablar:  el vicepresidente Jorge Glas.  Ni siquiera en el comunicado, de cinco puntos, que distribuyeron luego de la rueda de prensa hay una sola mención al tema del Vicepresidente que, a la luz de las últimas acciones de la Fiscalía, le debe al país una explicación sobre su posible vinculación con la trama de corrupción en el caso Odebrecht.

En el comunicado de Serrano y Alianza País se dice que la Asamblea llamará a juicio al contralor Carlos Pólit y que se convocará al Fiscal para que informe sobre el desarrollo de las investigaciones en el caso Odebrecht. También que se enviará a una comisión parlamentaria para que viaje a EEUU y Brasil a recabar información y que se pedirá la expulsión del país de la empresa Odebrecht, sus directivos y sus representantes. ¿Y de Glas qué? Ni pío, como tampoco hubo una sola mención al Consejo de Participación y Control Ciudadano, que fue el organismo el que eligió a Pólit como Contralor con la más alta calificación posible y que no ha hecho, durante todos los años desde que fue creado, un solo intento for fiscalizar a pesar de que su obligación constitucional es precisamente la de investigar los casos de corrupción.

Lo ocurrido con Serrano y la bancada de gobierno evidencia que en Alianza País están dispuestos a mirar a cualquier lado pero no donde está el bulto con el muerto. Al menos no por ahora. Porque no mencionar siquiera la posibilidad de pedir a Glas que vaya a la Asamblea a dar una explicación por su posible relación con el tema Odebrecht o en su defecto de llamarlo a un juicio político resulta insólito, por todo la evidencia que hay sobre su relación con las investigaciones.

En la providencia de la Fiscalía, con la que se inició el proceso de allanamientos y detenciones relacionado con Odebrecht, se dice que a Ricardo Rivera Arauz fue arrestado por haber cobrado coimas, valiéndose del hecho de ser pariente de un alto funcionario del Estado, por un monto de 13 millones a la constructora brasileña a cambio de haber gestionado contratos a su favor. ¿Quien podría pensar que Odebrecht iba a dar esa suma de dinero a cualquier hijo de vecina por hacerse pasar por pariente de un palo grueso del Gobierno?  Es más que evidente que cuando la Fiscalía habla del pariente de Rivera se está refiriendo a Jorge Glas, pues es conocida, documentada y de vieja data la relación entre estos dos personajes.

Jorge Glas ha enviado a Rivera como representante suyo a misiones oficiales a China y ha tenido relaciones profesionales y societarias desde hace muchos años con él. Para muchos es conocido que Glas, además, comenzó trabajando para su tío. Rivera, en cualquier caso, no es un pariente cualquiera y no iniciar una acción en la Asamblea para exigir explicaciones o investigar a Glas es lo que en popularmente se llama hacerse el pendejo.

El tío de Jorge Glas es un ‘Special one’

En la providencia con la que la Fiscalía inició las detenciones se involucra a Ricardo Rivera afirmando que fue intermediario. Aquello implica que Rivera debe haber estado en el medio de Odebrecht y otra persona que, por lo que se dice ahí, es un pariente suyo que trabaja como alto funcionario del Gobierno. ¿Qué más se necesita para que la Asamblea ponga su mirada en Glas?

El político César Montúfar, incluso, fue hasta la Fiscalía para pedir que se procese a Glas tomando en cuenta que hay suficientes motivos para vincularlo al caso y para evitar lo que ha ocurrido con otros funcionarios implicados en casos de corrupción que han salido del país impunemente. “Si hay un nombre, si hay una persona, si hay un personaje, un funcionario del Gobierno que estuvo a cargo casi de la mayoría de contratos que Odebrecht firmó con el Estado ecuatoriano, ese nombre, esa persona es el vicepresidente de la República en su calidad de ministro coordinador de los Sectores Estratégicos y en su calidad de vicepresidente encargado de los sectores estratégicos…”, dijo Montúfar.

También pesa sobre la relación entre Rivera y Glas la sospecha de lavado de activos que denunció el ex candidato a la Vicepresidencia Andrés Páez en una carta dirigida en el 2015 a Rafael Correa. Páez pedía a Correa que  investigue “presuntas y sospechosas transacciones por más de 22 millones de dólares que habrían recibido a su favor José Alvear y Ricardo Rivera”, y que aseguraba estarían vinculados con Glas. Según los documentos que presentó Páez, se habrían hecho 27 transferencias a favor de Rivera, 13 de las cuales se hicieron desde la filial panameña de The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation (HBSC) por 17’435.000 dólares.

Es evidente, por lo que se vio en la rueda de prensa, que la estrategia de Serrano y la bancada oficialista es convertir a la empresa Odebrecht en la gran protagonista del escándalo y dejar en plano secundario a los funcionarios del gobierno de Rafael Correa. Lo de la rueda de prensa se suma también a los esfuerzos de María José Carrión, presidenta de la Comisión de Fiscalización, que se ha embarcado en la campaña para promover la idea de expulsar a Odebrecht a pesar de las críticas razonables de quienes sostienen que si Odebrecht sale del país será mucho más complicado investigar la corrupción y, además, hará complicado conseguir resarcimientos de esa empresa.  Si se suma que el lunes 5 de junio una manifestación de partidarios de Jorge Glas, frente a Carondelet, para exigir la expulsión de la constructora brasileña resulta bastante claro que hay una estrategia oficial para que la opinión pública se enfoque en Odebrecht y no en los funcionarios que se habían beneficiado de las coimas de esa empresa.

El llamado a juicio a Glas no resulta obvio únicamente por la relación del vicepresidente con su pariente Ricardo Rivera sino por haber sido durante todo el gobierno de Rafael Correa el responsable político de los sectores donde Odebrecht tuvo contratos con el Estado. Que la bancada de gobierno no haya mencionado a Glas en la rueda de prensa es, a todas luces, una forma más de hacerse los pendejos. ¿Hasta cuándo?

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