Jueves, septiembre 21, 2017
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El precio de desentenderse de la política

ECUADOR (O) | “El precio de desentenderse de la política, es ser gobernado por los peores”, asegura Platón.

Lo peor que puede hacer un ciudadano, entendido no como un simple personaje que se desenvuelve en un territorio determinado, sino como un individuo que pertenece a una sociedad jurídica y políticamente ordenada y que se desarrolla dentro de una comunidad llamada Estado, es alejarse, excluirse o rechazar la actividad política.

Por: Byron Quelal, columnista invitado (O)

Tome en cuenta estimado lector que como ciudadano, usted tiene el derecho a participar dentro de la comunidad en la toma de decisiones, mismas que no solo tienen un efecto individual sino colectivo. En tal sentido, la participación política implica ejercer derechos, no solo como el del sufragio, sino, con base a esta participación, usted puede reclamar o exigir control (fiscalización) a las autoridades y funcionarios estatales, pues la acción de participar en el sistema político de una nación, implica ejercer de forma directa la democracia, ya que para que la democracia sea considerada legítima, necesariamente requiere de la participación política.

Por otro lado, hay que considerar que un político por el solo hecho de participar dentro del aparato gubernamental de la nación, tiene la potestad de tomar decisiones sobre salud, educación, su salario, normas del trabajo, medidas sobre recursos naturales y condonar deudas fiscales, entre otras; es decir, el político tiene la capacidad de manejar la subsistencia de toda una población.

He aquí la verdadera importancia de la actividad política, esta provee al ciudadano de capacidad, no solo de intervenir en la designación de los gobernantes sino que de una u otra manera señala el camino por el cual la población podrá influir en la construcción de la nación que más les convenga,  pues al fin y al cabo, es tarea de los individuos organizados, los mismos que vivimos en un Estado, decidir acerca del tipo de régimen que nos deberá presidir, o determinar qué tipos de decisiones específicas del gobierno cuentan con nuestro respaldo o desaprobación.

Por tanto estimado lector, no deje de participar en política, ya que el precio de no hacerlo se traduce en la involución del Estado, caracterizado por la violencia, corrupción, desempleo e incapacidad de gobernabilidad.

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