Martes, diciembre 12, 2017
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“El ente privado es el que empuja al ente público a caer en la trampa” de la corrupción

ECUADOR (I) | El regreso de Rogelio Viteri coincide con la expectativa que vive Ecuador respecto a los recientes casos de corrupción en las altas esferas estatales. Este latacungueño tuvo que abandonar el país hace 15 años luego de denunciar un acto corrupto protagonizado por los altos mandos militares de esa época.

Por: Luis Muñoz Cotopaxinoticias.com (I)

Latacunga (Cotopaxi). Este capitán de la Armada se desempeñaba en Londres, Inglaterra (Reino Unido), como Agregado Naval de Ecuador, designado por el presidente Gustavo Noboa. El embajador en ese país europeo era el exmandatario Sixto Durán Ballén. El ministro de Defensa era el almirante Hugo Unda. Por su trabajo, el latacungueño acompañó como traductor a los jefes de Estado de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas que viajaron para renegociar los seguros para las aeronaves militares de su natal nación.

Viteri denunció que aunque la comitiva pasó 15 días en Europa, la negociación duró apenas 15 minutos del primer día y que el proceso estuvo “amarrado” para beneficiar a una determinada empresa. El tiempo restante fue ocupado por la delegación para pasear en Francia y Roma. Los altos mandos militares no estuvieron solos, los acompañaron sus esposas, la esposa y una hija del entonces Ministro de Trabajo, y un oficial secretario. Alrededor de 10 personas. El país pagó sus viáticos, pero ese dinero no fue gastado, se lo quedaron intacto, porque la empresa aseguradora que ganó el contrato les cubrió todos los gastos, “hasta de los chiclets”. El denunciante aseveró que aquello se repetía cada año.

La denuncia la presentó de forma verbal ante Durán Ballén, quien –según Viteri- le respondió que no pasaba nada. Aquello le motivó a asentarla por escrito. Lo denunciado se hizo público a través de la prensa.

El denunciante se convirtió en denunciado. A Rogelio Viteri lo juzgaron militarmente por “traición a la patria”, por haber “atentado contra el honor de las Fuerzas Armadas”. Ahora, 15 años después, el capitán latacungueño comenta que “fueron los corruptos quienes atentaron contra ese honor” y que él alertó para que aquello se corrija. El juzgamiento no terminó en resolución alguna, pero lo separaron de la Marina.

Viteri afirma que se vio obligado a abandonar el país y a solicitar asilo político en Inglaterra porque a raíz de su denuncia lo quisieron matar. “Un oficial me dijo que me iba a desaparecer (…) A mi esposa intentaron matarla atropellándola en la calle”.

Cuando se supo de la denuncia los altos mandos militares le pidieron a Viteri que regrese de Londres para que explique su “informe”. Ya en Quito, lo detuvieron y lo encerraron quince días “sin comida, sin agua….”. Asegura que no le dejaban presentarse para defenderse en el proceso disciplinario que se abrió en su contra y que a su esposa le tocó asumir ese papel, pero que personal de inteligencia la perseguía. “El general Carlos Vasco fue quien me prejuzgó y el mismo que presidió el comité disciplinario que me sancionó”.

Ya separado de la Armada, logró salir del encierro y del país. Los acosos continuaban. Consiguió asilo político en Reino Unido y presentó su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que le restituyan sus derechos como oficial de la Marina. Esa instancia lo admitió hace poco y analiza el pedido.

Viteri resalta que a raíz de su denuncia se empezó a sugerir la necesidad de que el Ministro de Defensa sea un civil y no un militar. Esto lo promovió Javier Ponce, quien en ese entonces era articulista de Diario El Universo y que durante el gobierno de Rafael Correa llegó precisamente a dirigir esa cartera de Estado.

“También se empezó a hablar de la necesidad de que ya no exista la Honorable Junta de Defensa Nacional, porque solapaba y socapaba irregularidades de los altos mandos bajo el sello de secreto o secretísimo; se disolvió la Corte de Justicia Militar, que nunca sancionó a generales o almirantes; y que se suspendan los viajes de turismo que se hacían bajo pretexto de contratar los seguros”.

Desde que salió de Ecuador, esta es la primera vez que Viteri regresa de forma regular. Antes lo había hecho de manera irregular por motivos de salud de su esposa. Este viernes, 22 de julio de 2017 llegó a Latacunga y lo primero que hizo fue visitar la tienda de Amparo Vera. Allí se reunió con Róbinson Karolys, a quien le propuso unirse a un movimiento político que está formando con otros militares retirados. Y concretó la entrevista que pidió días antes con Cotopaxi Noticias:

¿Qué consecuencias tuvo su denuncia en la vida cotidiana de su familia?
Primero, el hecho de tener que abandonar el país. Dejar nuestras raíces, nuestro origen. Dejar a nuestros familiares y ver que de pronto desparecen del planeta y no poder asistir a esos últimos momentos de sus vidas (su padre murió mientras Rogelio Viteri estaba asilado en Inglaterra). Es un impacto emocional. Luego, tener que enfrentar una cultura diferente, no tener opción a trabajar, estar condenados a presentarse ante los organismos de control y la Policía. Uno pasa a convertirse en la basura del mundo.

¿Usted estuvo mucho tiempo sin trabajar?
Tres años, mientras seguíamos el proceso para la consecución del asilo político.

¿Cómo se mantuvo económicamente su familia?
Vivíamos de la caridad pública. Encontramos un espíritu solidario de la gente británica, cada semana una familia se turnaba para abastecernos con los alimentos básicos. Este tema se volvió grande en Inglaterra porque que la BBC hizo la cobertura al respecto.

¿Cree que valió la pena su denuncia?
Valió la pena. Los resultados están a la vista: que el Ministro de Defensa sea un civil, que se haya disuelto la Corte de Justicia Militar y la de Policía, que desaparezca la Junta de Defensa Nacional y que se suspendan los viajes de turismo a contratar los seguros.

Sin embargo la corrupción sigue en auge y hay quienes sostienen que en la última década se ha incrementado
Yo, después de haber estado tantos años fuera del país, no me atrevería a hacer ningún prejuzgamiento de ningún tipo. Lo que sí le puedo decir es que la responsabilidad de que esto suceda recae sobre nosotros mismos, sobre el elector, porque nos dejamos engañar de una manera muy fácil. Tenemos que ser conscientes. Si no tenemos claro el concepto de democracia nuestra libertad está hasta cierto punto condicionada y ese condicionamiento es el que produce y permite que se den irregularidades.

Encuestas y líderes de opinión sostienen que el tema de la corrupción interesa cada vez menos a los ecuatorianos ¿Qué opina?
El conflicto en Vietnam impactó al inicio, luego se convirtió en un costumbrismo y a nadie le importó que muriera tanta gente. Si lo convertimos en un lugar común, ya nadie lo toma en cuenta.

¿Cómo se debería tratar el tema de la corrupción?
Debemos trabajar juntos en desarrollar un proceso psicológico para que la gente entienda toda la gravedad que esto trae para el país, porque la gravedad la asume usted.

¿Cuál es la gravedad de la corrupción para el país?
La gravedad de la corrupción es el endeudamiento del país. Porque ¿A dónde está yendo ese dinero? Y ¿Quién tiene que asumir el pago de eso? Lo tiene que pagar su hijo. Su hijo trae un paquete de deuda bajo el brazo cuando viene al mundo.

¿Es importante no despegar los ojos de la corrupción pese a que esta no sea del interés de la mayoría de la población?
Sería una pena que la corrupción se vuelva un costumbrismo y ya no nos interese. Los medios de comunicación deben indicar que la corrupción no solo es el ente público, el ente privado es el que empuja al ente público a caer en la trampa. Y no solo es corrupto el que acepta, sino el que ofrece. Y tenemos que combatirlo desde cuando usted le pide al taxista un recibo adulterado. Desde esas cuestiones minúsculas tenemos que partir.

La Comisión Anticorrupción visitó Latacunga esta semana y señaló que los requisitos para ser miembros de ese ente es no tener rabo de paja ni miedo de denunciar (entre los aspirantes está Róbinson Karolys). ¿Cumplía usted esos requisitos cuando realizó su denuncia?
Por supuesto. Si no, hubiese estado marcado por donde sea.

¿Qué tan difícil es enfrentar el miedo al momento de denunciar?
En mi caso, estuve preparado psicológicamente y físicamente por mi formación militar.

Y ¿Qué influyó para que usted no tenga rabo de paja pese a estar en una esfera pública alta?
En mí están como rocas inquebrantables esos principios que me inculcaron mis padres. Jamás se van a romper, por nada del mundo.

Su coterráneo César Carrión (de Salcedo), exdirector del Hospital de la Policía Nacional, también fue apresado y procesado judicialmente, por haber contradicho al Presidente de la República, y ahora es asambleísta. ¿Usted también incursionará en la política?
Para mí el político es quien sirve a los demás y se entrega a la comunidad. Si es que llega el momento seré ese tipo de político.

¿No descarta ser candidato?
Dependerá. Yo no quiero ser juguete ni utilizado por nadie, especialmente por gente que ya ha sido quemada o hasta cierto punto probada, entre comillas. Eso no me interesa.

Foto: El capitán de Navío (R) Rogelio Viteri retornó al Ecuador el 27 de junio de 2017 después de 15 años de permanecer asilado en Londres, Reino Unido. Fue recibido por familiares y militares en servicio pasivo en la sala de arribo internacional del aeropuerto Mariscal Sucre, en Tababela (Quito). Paúl Rivas / EL COMERCIO

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