Jueves, octubre 19, 2017
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Correa: ¿por qué no dice la verdad al país?

ECUADOR (O) |El millón de dólares que aparece entregado por Odebrecht a Alecksey Mosquera será recordado como una pieza del peor cinismo de Rafael Correa. He aquí un Presidente convertido en abogado de ciudadano que alguna vez fue ministro suyo.

Por: José Hernández

Tomado de 4 Pelagatos.com (O)

¿Por qué lo defiende contra viento y marea? ¿Mosquera no tiene cómo hacerlo? ¿No puede decir al país por qué motivo recibió esa plata? ¿Por qué usa Correa todo el aparato propagandístico del Estado para convertir una coima en regalo o en remuneración de una asesoría inexistente? ¿Por qué usa el aparato del Estado para interferir en un proceso judicial iniciado por la Fiscalía General de la Nación? ¿Por qué lo que pudiera ser un mecanismo –uno más de corrupción de Odebrecht–; es decir, que un ex funcionario reciba plata por un servicio largos meses después de haber dejado el poder, lo convierte en un atentado al sentido común? ¿Acaso los corruptos no se ingenian precisamente procedimientos para que sus fechorías no sean rastreadas?

¿Por qué Correa, hablando de Mosquera, ancla entre sus seguidores la idea de que va a ser muy difícil detectar una ilegalidad, cuando ese no es su trabajo y, además, Odebrecht ya dijo que ese millón tiene que ver son servicios prestados sobre Toachi Pilatón: El diario O Globo lo refiere así: pagamento de US$ 1 milhão para funcionário do Ministério de Energia do Equador relativo à obra da Hidrelétrica de Toachi Pilatón.

¿Por qué Correa se inventa una historia que ni siquiera el ex ministro ha salido a contar? ¿Por qué dice que él tiene “una visión totalmente distinta de ese depósito” y no la da? ¿Cuál es esa visión totalmente distinta, Presidente? No la dice pero sí se sirve de esa coartada para fingir no decirla porque quiere permitir que “actúe la Justicia”? ¿Acaso no fue usted quien amenazó a la Fiscalía por un presunto error al interpretar, según usted, la versión del abogado de Odebrecht que vinculó a Alecksey Mosquera con el caso de Toachi Pilatón? ¿No fue usted quien llamó al Fiscal a sancionar a los que cometieron ese supuesto error? ¿No fue usted quien dijo que si el Fiscal no corrige hará que sus asambleístas se ocupen de él? ¿Por qué sabe usted que lo que hizo la Fiscalía es un “error garrafal”? Ah, porque usted revisó todo lo que dijo Tacla, el abogado. ¿Y cómo sabe usted lo que tiene o deja de tener la Fiscalía en esta investigación? ¿Por qué está metido usted en las carpetas de los investigadores de la Fiscalía? ¿Eso es lo que usted entiende por “permitir que la justicia actúe”?

Nunca se habrá visto un Presidente de la República que, ante un caso de coima a un ex funcionario –así reconocido por la empresa coimadora– dedica tanto tiempo, tanta pasión y tanto capital político, para defender a un ciudadano cuya cuenta bancaria creció de un golpe de un millón de dólares. Un presidente que parece haberse graduado de abogado en olla a presión ante la Tremenda Corte. Un presidente que dice a sus conciudadanos que no hay ilícito, que si lo hay será imposible de probar, que no hay cohecho, que ese pago fue “un acuerdo entre privados”, que no es lógico que Mosquera haya recibido esa plata por algún servicio a esa empresa cuando fue funcionario… ¿Por qué está usted confundiendo las pistas de este caso ante la opinión? ¿Qué defiende usted al jugarse a fondo por Mosquera? Usted, por simple deporte, amenaza a la Fiscalía y la obliga a desdecirse?  Usted, aupado en un supuesto sentido común,  está bendiciendo lo que podría revelarse como un mecanismo de Odebrecht para pagar favores sin dejar rastros evidentes. ¿Por qué Presidente? ¿Por qué, en vez de jugar a ocultar la bolita, no dice la verdad al país?

Normalmente un Presidente busca que los culpables de corrupción paguen por sus actos. Eso es lo normal. En la Revolución Ciudadana, Rafael Correa se juega, con todo el poder del Estado, para proteger y defender a un ciudadano que es grande, se puede defender solo y debe explicar cómo y por qué llegó un millón de dólares a sus bolsillos.

Correa, a 22 días de irse, da lecciones de un cinismo atroz. Y nutre todas las dudas sobre su aparente desinterés en la defensa ciega de un ex funcionario suyo que recibió un millón de dólares de una de las empresas más corruptoras del mundo.

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