Jueves, septiembre 21, 2017
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Cartas abiertas

ECUADOR (O) | En el póker las cartas se esconden como estrategia básica, pero al final salen a la luz. En la economía familiar, igual: los padres pueden aparentar a base de tarjetas de crédito una gran bonanza, y los hijos o amigos disfrutarla, pero un día se transparenta la penosa realidad y se debe poner orden en casa. Igual sucede con los países y Ecuador es un ejemplo, fue descartado y ridiculizado todo  lo que los “opositores”  (que no somos, en general, sino ecuatorianos de buena voluntad) dijimos durante tanto tiempo: se necesitaba prudencia, crear fondos de ahorro, priorizar la calidad de la inversión pública, no aumentar el gasto corriente para actividades inútiles (peor aún, negativas para la sociedad). Y evidentemente no presionar la inflación por el lado estatal (por eso, además de la devaluación del dólar, Ecuador es hoy un país caro), no crear tanta rigidez y costos laborales ni tanta regulación entorpecedora, no quitar oxígeno al sector privado. Cosas sensatas que ahora salen a la luz pública y complican a los partidarios de AP y Rafael Correa, ya no saben si mantener su discurso puro y duro o aceptar otras realidades y verdades.

Por: Pablo Lucio Paredes

Tomado de Diario EL UNIVERSO (O)

El gran problema es que la estrategia de un Estado grande y director de orquesta (en la economía, política o social), financiado con petróleo caro y deuda, ha terminado y fracasado (y el que grandes empresas y empresarios “pilas” hayan hecho fortuna en la bonanza petrolera no cambia esta conclusión). Ahora debemos enfocarnos en lo fundamental: el centro de la sociedad son las organizaciones privadas, y debemos empujarnos con nuevos ingresos y más inversión (no deuda). Cuando RC se despide diciendo “el país debe acostumbrarse a vivir sin mí”, está claramente en la primera línea: personalismo, culto, la necesidad del líder único que toma decisiones. Se fue y es muy sano, podemos volver al mundo real quizás más complejo y hasta más conflictivo, pero donde la gente encuentra un mejor entorno para caminar sin muletas estatales (que sí deben existir, por supuesto, para mejorar las oportunidades de la gente que menos tiene).

Ahora a emprender acciones concretas. Se ha hablado de la devaluación fiscal (término acuñado en Europa por ciertos políticos que quieren impresionar con expresiones novedosas), que simplemente dice: el Estado y sus políticas son muy costosas para la acción privada, y por ende hay que recortar costos. ¿Cuáles? Aportes a la Seguridad Social (aunque esto es muy peligroso con el sistema ecuatoriano ya desfinanciado), devolución de impuestos para los exportadores, menores cargas en la ley de plusvalía, modificación del anticipo de impuesto a la renta, revisión del impuesto a la salida de divisas, eliminación de tramitología costosa. Pero hay otros aspectos que no son fiscales directamente: al menos pasar el dinero electrónico al sector privado, eliminar rigideces tan fuertes y costosas del mercado laboral, y más apertura al mundo. Algunos de estos planteamientos tienen costos fiscales, y no se puede compensar aumentando IVA u otros impuestos, el único camino es menos gasto de inversión y corriente del Estado… Es difícil pero necesario… ahora que hemos aceptado jugar con cartas abiertas.

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