Domingo, abril 22, 2018
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Augusto Caicedo Zúñiga cumplió 100 años de vida; fue uno de los concejales que no ganaban sueldo

LATACUNGA URBANA (I) | La banda municipal de Latacunga dio una serenata a quien – al igual que otros ediles de su época- se desempeñó como concejal ad honorem (sin sueldo) de este cantón durante tres periodos consecutivos y que el 18 de enero de 2018 cumplió 100 años de vida, con buena salud. Se trata de Augusto Caicedo Zúñiga, quien recibió a los músicos en su vivienda ubicada en la avenida Amazonas (frente al complejo judicial) la mañana de este sábado (20) en compañía de su familia y amigos.

Por: Redacción Cotopaxinoticias.com (I)

Latacunga (Cotopaxi). Es mashca de cepa (nacido en Latacunga, en 1918) y hace tres años quedó viudo tras la muerte de su esposa, Mélida Beatriz Espinel Avilés, también latacungueña, quien falleció a los 92 años de edad un 12 de febrero, casi un mes después del cumpleaños de su cónyuge.

Por ello, luego de la serenata, se ofició una misa de acción de gracias por sus 100 años de vida y de honras en memoria de su amada. La eucaristía se celebró en su domicilio. De la unión matrimonial de Augusto Caicedo y Beatriz Espinel resultaron seis hijos (cuatro hombres y dos mujeres), 11 nietos y cinco bisnietos.

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Es “el señor del sombrero negro”. Su cuerpo se mueve sobre una silla de ruedas y su memoria está lúcida. Atribuye su buena salud a su fe en la Virgen de la Merced (misericordia).

Precisamente, él colaboró -cuando tenia 30 años de edad- en la construcción de la ermita (templete) para esta imagen religiosa en la loma de El Calvario, liderada por un sacerdote de Inglaterra. De ese país le llegó luego un pergamino de agradecimiento.

Caicedo colaboró para esa obra con sus tres volquetes. Como buen capricorniano (para quienes creen en los signos del zodiaco), fue emprendedor.

El ahora hombre centenario y otros latacungueños fueron parte de los primeros en dedicarse al transporte de volquetes en el país y obtuvieron contratos en obras de El Oro, Consejo Provincial de Guayas y la Refinería de Esmeraldas, según relató el médico Ricardo Medina, sobrino de algunos excompañeros de Caicedo.

Néstor y Hugo Medina, Hugo Ribera, Enrique Tobar y otros fueron parte del grupo de volqueteros junto a Caicedo.

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Emprendió, pero no se colocó en las élites laborales, sino que fortaleció las bases. Para aquello fundó la Sociedad Juventud Obrera de Cotopaxi, organización sindical de la cual también fue secretario general y se mantuvo como socio. Se apoyó en la amistad con monseñor José Luis Vásconez.

También fundó el actual Sindicato de Choferes de Cotopaxi, en 1937, luego que esa institución se denominaba Sociedad de Choferes de León. Caicedo inició la construcción de la primera sede institucional (en La Merced) y fue su secretario general por tres ocasiones, entre otros cargos.

Fue fundador también de la cooperativa de buses Cotopaxi y de la de taxis Parque Vicente León. “Augusto Caicedo Zúñiga marcó historia en el transporte y en la organización sindical”, resumió Hugo Estrella, exdirigente del gremio de los conductores. Resaltó su “sabiduría y cordialidad”.

Augusto Caicedo Zúñiga fue concejal durante las presidencias municipales (equivalentes a las alcaldías) de Rafael Cajíao Enríquez y del coronel Jorge Izurieta. También fue Jefe de Seguridad Política de Cotopaxi.

Roosevelt Icaza, exdiputado, exprefecto y exconsejero provincial, describe a Caicedo como íntegro, honrado y servicial con su hogar, sus amigos y la ciudad.

“En aquella época Latacunga se sentía honrada de tener como concejales a hombre eruditos, capaces, íntegros, honestos, que no cobraban un centavo. Con su bolsillo se trasladaban para las gestiones, porque amaban Latacunga, no amaban el dinero”, dijo.

Considera que esa ética de Caicedo fue un regalo para algunos políticos que le sucedieron y reveló que muchos de ellos no tomaban decisiones sin antes visitarlo para pedirle consejos. “Nos recomendaba algo que nadie quiere tener ahora: honradez”.

Icaza sostiene que “en los momentos difíciles” que atraviesa el país “es tiempo de volver y de hacer grande a la ciudad y a la provincia con el ejemplo, la tenacidad y la autoridad moral de Augusto Caicedo Zúñiga”.

Caicedo considera que los alcaldes no han cambiado, salvo que con los años esa dignidad pasó a ser remunerada.

Sus ojos brillaron cuando con un gesto de felicidad hizo notar este sábado que en su época era difícil que la mayoría de la gente acceda a la educación y que ahora hay facilidades. Subrayó que antes había discrimen.

El cumpleañero afirmó que no extraña nada de Latacunga de antes porque -según detalló- ha mantenido su dignidad y ha cumplido con servir a los demás dentro de lo que ha podido.

Caicedo discrepa con quienes dicen que Latacunga no ha progresado. “Se cree que no ha progresado, pero sí progresa, poco a poco. Ha progresado en el comercio, ya no tenemos necesidad de ir a comprar en Ambato o en Quito, ahora han venido sucursales de esas ciudades”, explicó.

A sus 100 años de edad, Augusto Caicedo Zúñiga pide a los jóvenes de Latacunga que se unan, que fortalezcan la identidad de la ciudad y que contribuyan a su progreso. “Merecemos otras épocas”, comentó.

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