Domingo, abril 22, 2018
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Al menos 5 aspectos preocupan a comerciantes que cuestionan ensanchamiento de veredas

LATACUNGA URBANA (I) | Que las ventas bajen por el alejamiento de los compradores debido a la falta de espacios para estacionar los vehículos y por la competencia de los vendedores informales que aumentarían debido a una mayor comodidad para ellos, es el temor de los dueños de los almacenes ubicados en las calles del Centro Histórico de Latacunga donde el Municipio pretende ensanchar las veredas.

Por: Redacción Cotopaxinoticias.com (I)

Latacunga (Cotopaxi). Ellos piden al Municipio que primero efectúe encuestas para determinar el número de vehículos de compradores que se parquean frente a los almacenes, que con base en esos datos se cerciore que se cuenten con suficientes parqueaderos privados o públicos cerca de esas calles y que si faltan promueva su implementación, que sondee si la gente estaría en capacidad de pagar los costos que se cobraría en esos parqueaderos, que garantice espacios cercanos de carga y descarga de mercadería tanto para los comerciantes como para los consumidores, que primero cambie la tubería de agua potable y alcantarillado antes de ensanchar las veredas y que presente un plan que garantice el control de vendedores informales.

Estos planteamientos fueron presentados durante la primera reunión de sociabilización del proyecto de la obra, efectuada la tarde de este lunes, 15 de enero de 2018, en el palacio municipal a cargo de la concejala y presidenta de la Comisión del Centro Histórico, Rafaela Holguín.

Al final se resolvió que las preocupaciones de quienes están en contra y los argumentos de los que apoyan la obra se los presente por escrito ante la Comisión hasta el 30 de enero y que en los ocho días siguientes se convocará a una nueva reunión para empezar a analizar en conjunto el contenido de esos documentos.

Holguín anunció que convocará a los técnicos de la Dirección Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Dimapal) para que expliquen lo referente a las tuberías, pues afirmó que el sistema del Centro Histórico está en buenas condiciones y que los problemas de fugas que se presentan son debido a que a ese sector ingresan las aguas servidas de las nuevas urbanizaciones del suroriente, cuyos sistemas “están mal hechos”.

Explicó que con los nuevos colectores (distribuidores) que se construirán en el nuevo plan maestro de alcantarillado esas aguas servidas ya no ingresarán al Centro Histórico. Además, aseveró que el cambio de tuberías se realizará en el resto de la ciudad, menos en el centro, porque no se requiere.

Sin embargo, varios de los presentes, entre ellos el presidente de la Cámara de Comercio, Marcelo Jerez, sostuvieron que se debe tender tubería en el Centro Histórico para que dejen de mezclarse las aguas servidas con las aguas lluvias y que se debe cambiar la tubería de agua potable, de asbesto (presuntamente cancerígenas) por unas de PVC.

Holguín también citará al comisario municipal, Hugo Ávila. “Nos dijo que en poco tiempo ya no va a haber vendedores informales y queremos que nos explique cómo lo va a lograr”, manifestó.

A la reunión asistieron arquitectos, abogados, ingenieros, historiadores, comerciantes, dirigentes de la Cámara de Comercio, representantes de los jubilados, funcionarios y exfuncionarios municipales, entre otras personas, tanto en el grupo que apoya el ensanchamiento de las veredas como en el que tiene reparos.

Los comerciantes que se oponen a la obra llegaron con carteles que expresaban su posición y se ubicaron en los bajos del palacio municipal. Policías nacionales y municipales custodiaron la entrada al edificio.

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En el debate se sopesó el derecho de los negocios a defender sus ganancias económicas versus la prioridad de las aceras para los peatones.

Quienes se oponen al ensanchamiento, alegaron que si el Municipio les impone la obra vulnerará sus derechos ciudadanos, en particular el derecho al trabajo.

Lucía Naranjo, técnica provincial del Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis), dijo que la estrechez de las aceras vulnera los derechos de las personas con discapacidad al obligarlos a transitar sobre la calzada, arriesgándose a ser atropellados. Además, solicitó reubicar los ecotachos, “que son trampas mortales especialmente para los no videntes”.

Manuel Acosta, presidente de los Jubilados, se unió al argumento de Naranjo y acotó que debido a al estrechez de las aceras las personas se caen o se resbalan casi a diario y narró que él fue a parar dos veces al hospital por ese motivo.

Quienes están en desacuerdo argumentaron que en la calle Marquez de Maenza entre el centro de Atención Ciudadana y la ESPE-L, frente a la Empresa Eléctrica Provincial Cotopaxi (Elepco), el comercio ha disminuido debido a que los consumidores se han alejado por los costos altos de los estacionamientos pese a tener un parqueadero cerca.

Quienes apoyan la obra sostienen que lo más importante para atraer clientes es dar buena atención.

Los que cuestionan la ampliación de las veredas argumentan que esa obra les cobrará el Municipio a través de las tasas de contribución de mejoras. Los que apoyan el ensanchamiento, argumentan que aquello beneficiará a toda la ciudad y en particular a los dueños de esos locales tanto en permitir que la gente pueda observar las vitrinas con tranquilidad como a través del incremento de la plusvalía de los inmuebles.

Del grupo que cuestionan la obra salieron voces como las de Raúl Arias, Jhon Romero (exdirector municipal de Movilidad) y Alfonso Chacón, que advirtieron al Municipio con presentar una acción de protección para no permitir que se ensanche las veredas sin que primero se elabore un “plan de movilidad urbana” y “un modelo de gestión” y se permita la participación de todos los sectores en la elaboración del proyecto.

Del grupo que apoya la obra salieron voces como las de Manuel Acosta, presidente de los Jubilados, que anticipó que si hay una acción para frenar la ampliación de las aceras, él movilizará alrededor de cinco mil personas a favor de la ampliación.

También hubo personas que llamaron al diálogo y que aclararon que no se trata de poner a los comerciantes contra las personas de la tercera edad ni contra las personas con discapacidad, sino de encontrar una salida en conjunto, evitando que el Municipio imponga la obra y logrando que el Cabildo respete el derecho a que los ciudadanos participen en la toma de decisiones del sector público.

Y hubo posiciones ambiguas, como la del presidente de la Cámara de Comercio, que dijo que es urgente ensanchar las veredas, pero que al mismo tiempo llamó al Municipio a realizar “la semipeatonización (del Centro Histórico) bajo todos los términos legales”.

Se ensanchará las veredas en la calle Quijano y Ordóñez desde la General Maldonado (esquina del parque San Francisco) hasta la Marquez de Maenza (ESPE-L); y en la calle Quito entre Juan Abel Echeverría y Hermanas Páez (esquina de la iglesia de San Agustín).

También en la ruta de las iglesias: calles Juan Abel Echeverría desde la Sánchez de Orellana (esquina del mercado de La Merced) hasta la Dos de Mayo (esquina de las baterías higiénicas de El Salto); Dos de Mayo desde la Juan Abel Echeverría hasta la General Maldonado; y General Maldonado desde la Dos de Mayo hasta la Quijano y Ordóñez (esquina del parque San Francisco.

La ampliación será en las veredas de los dos costados de cada una de esas calles. Se utilizará piedra, para mantener los rasgos arquitectónicos del Centro Histórico.

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